viernes, 2 de mayo de 2014

El cumpleaños de Buda

                                                                   
Barcelona, 1 de mayo de 2014

Ayer por la mañana encontré estas palabras en mi corazón, esperando a que las escriba:

Dentro de pocos días será el cumpleaños de Buda Shakyamuni. A medida que esta ocasión feliz se va aproximando, este año, mi pensamiento vuelve una y otra vez sobre la Reina Maya y sobre el efecto que su muerte al cabo de poco tiempo después de dar a luz tuvo sobre la vida de su hijo.

En mi trabajo como practicante de reconocimiento de patrones somáticos con el Duggan/French Approach (DFA) y de análisis de patrones arquetípicos, tengo la oportunidad de observar los patrones generados por las condiciones iniciales de las vidas de mis clientes. Puesto que los seres humanos nacemos antes de que la gestación sea completa, esta continúa en la matriz de la familia, como lo expresa el biólogo Adolph Portman. Durante el primer año de vida, principalmente se desarrolla el hemisferio derecho del cerebro. Organiza la percepción sensorial y combina inmensas cantidades de bits de información sensorial para formar las imágenes que se convierten en el material que usamos para tejer la historia de nuestra vida, incluso antes de tener palabras para asociar significados con las experiencias reflejadas en esas imágenes. Durante este período el sistema nervioso del lactante continúa en red con el de su madre. El niño o la niña dependen de la capacidad de la madre de gestionar el flujo de sus propias sensaciones que le ayudan a cuidar de su hijo o hija de forma adecuada.

Cuando se da una separación prematura de la madre debido a enfermedad, muerte o cualquier otra circunstancia, el sistema nervioso protege al lactante contra el impacto pleno del trauma para asegurar su supervivencia, aislando los aspectos intolerables de la pérdida de conexión y manteniéndolos por debajo del umbral de la experiencia consciente. Por decirlo así, las partes del organismo ocupadas por esas sensaciones intolerables no participan en el desarrollo del resto del organismo y, de este modo, esas sensaciones permanecen para siempre subyacentes a las experiencias y decisiones durante el resto de la vida de la persona. Tarde o temprano, aflorarán de un modo u otro, brindando a la persona la posibilidad de integrarlas más tarde en la vida y recuperar esas partes del organismo, sacándola de su aislamiento. Invariablemente, esto se experimenta como algo perturbador y los seres humanos tendemos a querer evitarlo.

La maestra budista dijo una vez que el Buda Sok Ga Mo Ni de niño había sido tranquilo, muy estudioso y un poco triste. Parece altamente probable que la muerte de la Reina Maya pocos días después de dar a luz al Príncipe Siddharta tuviera que ver con su decisión posterior de abandonar su vida como heredero del trono para dedicarse a buscar una solución al sufrimiento humano.

Mi padre fue separado de su madre durante los primeros tres años de su vida, puesto que ella tuvo que ser hospitalizada debido a las complicaciones del parto. El mayor deseo de mi padre fue el de poder estudiar para convertirse en ginecólogo o, si esto no fuera posible, en ingeniero forestal, porque quería ayudar a asegurar que ninguna mujer tuviera que tener un parto tan traumático como su madre y quería cuidar de la naturaleza. Pero no tuvo la fortaleza necesaria para oponerse al mandato de su padre de hacerse cargo del negocio de la familia, tal como el Príncipe Siddharta lo había logrado. Pero educó a su hija en la conciencia de ser una con la naturaleza. Y su deseo continúa vivo en ella. No porque me lo haya inculcado de alguna manera u otra; la única cosa que me dijo jamás acerca de lo que quería que hiciera era que me aclarara acerca de qué quiero hacer en la vida y que me aplicara a encontrar una manera de llevarlo a cabo. Es una gran alegría para mí que mi trabajo como practicante de reconocimiento de patrones somáticos con el DFA y como analista de patrones arquetípicos cumple el deseo de mi padre, incluyendo el gran deseo que no logró llevar a cabo. Igualmente agradecida me siento por el ejemplo y las enseñanzas del Buda Shakyamuni y de la maestra por la gran guía que suponen para mi vida personal y profesional.

Nos cuentan que la mañana en la que el Buda Shakyamuni vio la estrella matinal y se iluminó, resistió los asaltos de Mara que intentó distraerlo de su claro propósito. Estoy segura que el deseo de fusión con lo femenino omni-abarcante, resultante del la interrupción prematura del estado natural en red con la madre durante el primer año de vida, y el terror resultante de esta disrupción fueron las principales armas de Mara. Pero el Buda no se dejó llevar por el deseo ni retrocedió ante el terror, sino que permaneció tranquilamente sentado, observando cómo se desplegaron las partes de su experiencia sensorial que emergieron de la oscuridad del inconsciente, alcanzando una comprensión de su propia naturaleza y la naturaleza humana en general. De este modo recuperó el acceso a la experiencia de sentirse parte del todo que se había interrumpido cuando su madre murió, pero esta vez con un sistema nervioso lo suficientemente maduro para poder integrar las partes que se habían quedado escindidas. Descubrió cómo relacionarse con el todo de tal manera que, en vez de sufrir, podría enriquecerlo en todas las maneras a su alcance. Encontró ochenta-y-cuatro mil maneras de reconocer el sufrimiento y sus causas y de enseñar que es posible ponerle fin y las vías para hacerlo.

Esto es lo que mi padre habría querido. En su vida, el trauma de la separación prematura de su madre en 1928-30 en Alemania fue seguido por otros traumas resultantes de abusos de poder en lo personal y en lo colectivo. A pesar de todo encontró a mi madre y la amaba. Soy el fruto de este amor. La vida siempre encuentra vías para resolver las dificultades que aparecen en su evolución. Los traumas de mis padres y abuelos tomaron forma en mi cuerpo y me dieron la oportunidad de resolverlos o, mejor dicho, de disolverlos, en vez de transmitirlos. 

Me siento verdaderamente afortunada de poder seguir los pasos del Buda Shakyamuni. En la ocasión de su cumpleaños, quisiera expresar mi más profundo agradecimiento por la guía de la maestra en este camino. Desde el fondo de mi corazón quisiera dar gracias también a Annie B. Duggan y Janie French, por enseñarme su enfoque de reconocimiento de patrones somáticos, y a Michael Conforti, por enseñarme su enfoque del análisis de patrones arquetípicos. De todos ellos aprendo cómo relacionarme con el todo en una manera que, en vez de sufrir, me ayuda a dar lo mejor de mí para enriquecerlo de todas las maneras a mi alcance.

Muchas gracias a todos mis maestros, a los que nombro aquí y a los cuyos nombres y caras permanecen en silencio en mi corazón.

¡Y muchas felicidades, Buda!

Sinceramente,
Realizar Flor - Brigitte Hansmann

Buddha's Birthday


Barcelona, May 1, 2014

Yesterday morning I found these words in my heart, wanting to be written:

In a few days it will be Buddha Shakyamuni’s birthday. As this joyous occasion is drawing near, this year, Queen Maya keeps coming to mind, in particular the effect her death shortly after giving birth to her son had on his life.

In my work as a DFA practitioner of somatic pattern recognition and archetypal pattern analysis, I have the chance to observe the patterns that evolve out of the early conditions of my clients’ lives. Since humans are born before gestation is complete, it continues in the womb of the family, as biologist Adolph Portman put it. During the first year of life, primarily the right hemisphere of the brain evolves. It organizes sensory perception and combines huge amounts of bits of sensory information into images that become the material we use to weave our life stories, even before we have words to associate meaning with the experience reflected in those images. During that time the infant’s nervous system continues entangled with that of his or her mother. The child depends on the mother’s ability to manage the flow of her sensations that help her to adequately take care of her son’s or daughter’s needs. 

When there is a premature separation from the mother due to sickness, death or any other circumstance, the nervous system protects the infant against the full impact of the trauma to assure his or her survival, isolating the unbearable aspects of the loss of connection and keeping them underneath the threshold of conscious experience. In a manner of speaking, the parts of the organism occupied by these unbearable sensations do not participate in the development of the rest of the organism and, thus, these sensations remain forever underlying the experience and decisions for the rest of the person’s life. Sooner or later, they will surface in one way or another, giving the person a chance to integrate them later in life and recover those parts of the organism from the isolation they had been in. Invariably this is experienced as disruptive and human beings usually try to avoid it.

A buddhist master once said that Shakyamuni Buddha had been quiet, very studious, and somewhat sad as a child. It seems highly probable that Queen Maya’s death shortly after giving birth to Prince Siddharta must have had a bearing on his decision to leave his life as heir to the throne and to seek a solution to human suffering.
 
My father was separated from his mother for the first three years of his life, because she had to be hospitalized due to complications of a difficult birth. My father’s greatest wish had been to study to become a gynecologist or, if that wasn't possible, a forestry engineer, because he wanted to help make sure that women would not have to undergo the troubles his own mother had had in giving birth to him, and he wanted to take care of nature. But he did not have the strength to resist his father’s mandate to take over the family business, as Prince Siddharta had had. He did bring up his daughter with the awareness of being one with nature, though. And his wish lives on in her. Not because he actively instilled it in any way; the only thing he ever told me he wanted me to do is to get clear on what I wanted to do in life and then go ahead and find a way to do it. It is a great joy for me that my work as a DFA practitioner of somatic pattern recognition and as an archetypal pattern analyst fulfills my father’s wish, including the one great wish he had not been able to carry out. Especially grateful I am for Shakyamuni Buddha's as well as the masters' example and teachings and the great guidance they offer me in my personal and professional life.

We are told that on the morning when Shakyamuni Buddha saw the morning star and became enlightened, he withstood the assaults of Mara who tried to distract him from his clear purpose. I am sure that the desire for fusion with the all-embracing feminine, born out of the premature disruption of the natural state of entanglement with the mother during the first year of life, and the terror resulting from this disruption were Mara’s main arms. But the Buddha did not let himself be carried away with desire nor did he recoil from the terror, but he remained quietly seated, watching the parts of his sensory experience that had up to then remained in the darkness of the unconscious unfold, so he could gain an understanding of his own nature and human nature in general. Like this he recovered the access to the experience of being a part of the whole that had been interrupted when his mother died, but with a nervous system that was now mature enough to be able to integrate the parts that had been cut off. And he discovered how to relate to the whole in such a way that, instead of suffering, he would enrich it in every way he could. Like this he found eighty-four thousand ways to explain how to recognize suffering and its causes and teach us that it is possible to end it and ways to do that.

That is what my father would have wanted.  In his life, the trauma of premature separation from his mother in 1928-30 in Germany was followed by others resulting from abuse of power, both on a personal and a collective level. Nonetheless, he met and loved my mother. I am a fruit of that love. Life tends to always find solutions for the difficulties that appear in its evolution towards greater complexity and diversity, and, thus, the unresolved traumas of my parents and grandparents took shape in my body to give me the opportunity to develop ways to resolve, or rather, dissolve them, instead of transmitting them.

I feel truly fortunate to be able to follow the footsteps of Shakyamuni Buddha and on the occasion of his birthday I would like to express my deepest gratitude for the guidance of the master I had on this path. From the bottom of my heart, I would also like to thank Annie B. Duggan and Janie French for teaching me their approach to somatic pattern recognition, and to Michael Conforti for teaching me his approach to archetypal pattern analysis. From all of them I am learning to relate to the whole in such a way that, instead of suffering, I can endeavor to enrich it in any way I can.

Many thanks to all my teachers, those named here and those whose names and faces remain silent in my heart.

And happy birthday, Buddha!

Truly,
Realize Flower - Brigitte Hansmann

lunes, 21 de abril de 2014

Traducció de la meva resposta a la contestació del Dr Wienberg a la carta oberta d'una alemanya de naixement i catalana per elecció

Un dels industrials alemanys que varen publicar el que anomenaren “Declaración de Barcelona” em va enviar una resposta molt amable, evidentment seguint l’argumentació de la seva declaració. Aquí la traducció de la meva resposta a la seva carta:

Benvolgut Dr. Wienberg,

Moltes gràcies per la seva resposta a la meva carta oberta. Li agrairia que la publiqui directament com comentari al blog. Aleshores podria afegir-hi la meva resposta.

Si les experiències traumàtiques no es processen amb consciència no es restaura l’equilibri intern, encara que el perill ja ha passat i un es troba estalvi. Aleshores l’organisme ha de mantenir els mecanismes de defensa que li havien permès sobreviure el trauma. Si els relaxés, aflorarien una sèrie de sensacions relacionades amb l’experiència traumàtica. Això es tendeix a evitar amb repressió, supressió, distracció, drogues, alcohol o medicaments o una combinació d’aquestes coses. D’aquesta manera el trauma es manté viu per sota el llindar de la consciència, segons les circumstàncies de forma latent o aguda. 

Les vivències traumàtiques deixen rastres no només en les víctimes sinó també en els perpetradors i també en els testimonis. Si no es processen amb consciència poden generar patrons de conducta que repeteixen el trauma original de forma reiterada i les persones que originalment eren víctimes poden esdevenir perpetradors. D’aquesta manera la història es manté viva no només a l’àmbit individual sinó també al col•lectiu. Determina el present a través de la experiència corporal, transmesa de generació en generació, que enterboleix la percepció de les condicions actuals reals.

Vostè té tota la raó del mon en escriure de que no és tracta de lo que és bo, millor o dolent. Però en el fons tampoc es tracta de lo que és lícit i il•lícit, perquè en un estat de dret això és qüestió de definicions. Aristòtil ja sabia que l’ordre que governa la comunitat estatal determina també de quina manera el mateix ordre es pot adaptar a les circumstàncies de la realitat present. També el Sr. Rubalcaba ho senyalava fa poc: la Constitució conté també previsions que regulen com canviar la Constitució. De lo que es tracta realment és de que els éssers humans tendim a repetir el que no volem recordar. 

L’article de la Frankfurter Rundschau que ha tingut l’amabilitat d’enviar-me fins i tot ja me l’havia llegit. El to desqualificador del Sr. Dahms és típic de quelcom convençut de trobar-se en una posició que li permet tenir una perspectiva objectiva. Però on sigui que una persona es col•loca, sempre hi ha parts de la realitat que romanen fora del propi angle de visió. Per això és important conèixer els propis filtres a través dels quals un percep la realitat per poder estimar el seu valor real y eliminar-los en la mida de lo possible. També convé girar al voltant del propi eix per poder considerar els diferents panorames que així es fan visibles. Estic segura que la sabata dreta del Sr. Dahms està més gastada pel costat extern del taló que per l’intern i que la sabata esquerra. No vull atribuir-li cap inclinació política amb aquesta observació. Simplement, les persones que es retiren de la realitat que tenen davant seu i que es distancien de la percepció sensorial del propi cos, solen tenir més pes sobre el peu dret pel costat exterior del taló.

De la seva opinió personal referent a una “divisió” es desprèn que li sembla avantatjós ser fort. Es maco que vulgui ser fort. Però em pregunto per a què i per a qui vol ser fort. La fortalesa sovint té un efecte desavantatjós quant redueix la capacitat de percebre amb claredat. Sovint s’empra per insistir en la continuïtat de condicions transmeses del  passat i per reprimir o suprimir circumstàncies que s’hi troben en conflicte amb elles. Però els fets suprimits o reprimits no deixen d’existir; per sota el llindar de la consciència creixen i esdevenen malalties, violència i actes fallits incontrolables. Moltes coses es consideren natura humana que, de fet, no són més que resultats de vivències traumàtiques. Moltes persones creuen que es imprescindible ser fort per poder sobreviure; però el desenvolupament dels éssers humans va ser possible només perquè és la nostre natura ajudar-nos els uns als altres, no perquè som més forts que altres.

No anomenaria “divisió” allò a que el poble català aspira. El que a la seva declaració, en consonància amb la premsa alemanya i el Govern espanyol, representa com un esforç separatista, em sembla la reivindicació de les condicions testamentàries que el successor al tro fa 300 anys va desacatar. El “cafè para todos” en l’establiment de les regions autònomes de l’Espanya democràtica em sembla un altre intent d’ofegar els dret històrics de Catalunya mitjançant un decret general. Més enllà dels reglaments determinats per l’ordre estatal, també a la justícia hi ha una mena de camp de força que actua de forma semblant al camp gravitatori de la Terra. És una de les constants arquetípiques de la natura. Tothom sap que una estructura equilibrada en relació a la gravetat es caracteritza per estabilitat i resistència. En conflicte amb la gravetat a la llarga res no pot mantenir-se dempeus. Lo mateix és cert en quant a la justícia. Els reglaments que afavoreixen una bona convivència poden perdurar. La injustícia roman injustícia i continua generant malestar encara que passin 300 anys.

Salutacions cordials,  
Brigitte Hansmann

martes, 8 de abril de 2014

Open Letter of a German by Birth and Catalan by Choice

I was born in Germany, daughter and granddaughter of Germans, ten years after the end of World War II. I lived there during the first quarter of a century of my life until I realized that I would not be able to stay on. I did not know what caused the discomfort I had been living with during all those years, but it was evident that I had to take some space in order to put my life into perspective and have a chance to at least aspire to finding a solution.

When I arrived for the first time in Catalonia, I did not even know that Catalan countries and the Catalan language existed. More or less after three days I realized that people were speaking in a different language with each other than what I had been studying in university. While my studies at the Faculty of Applied Linguistic Sciences in Germany lasted, I refrained from speaking Catalan in order to not get mixed up. When I decided that I was going to try my luck in Catalonia, I was moved by love; not by the love for a man –I met my husband twenty years later- but by love for a people, a land, a way of being. Then I did study Catalan in my own way and with a little help from my friends. I gave myself two years to find out if I was going to be able to make a living here.

By now I have been living in Catalonia for thirty four years and I feel Catalan. According to common law I fulfill the conditions for being a Catalan: I love the Catalan land, I live of it and I speak the Catalan language. What’s more: I am proud of it. I feel proud of the way Catalans try to reach an agreement through talking things through, of their will and ability to integrate and their differentiated sense of identity. I appreciate the generosity I was received with. The spirit of determination that kept the Catalan language alive during forty years of dictatorship and made it official again afterwards, resonates with my own. The mental agility of people who speak more than one language, their creativity and capacity to work stimulate these qualities in me.

I have never been able to feel proud of being German. Even though here many people have considered my German-ness as some kind of warranty of quality, for me it has always been a motive for shame. After years of inner work, I have come to identify this shame as part of the discomfort that had been weighing on my childhood and youth. When I accepted my part of the collective guilt the German people have acquired during the so-called “Third Reich”, I found a way to take position in relationship to it in a way that, instead of dragging me down with the weight of the silence of the initial phase of my life, helps me understand human condition in general and in particular my own. The present German attitude in politics once again is a reason to be ashamed, due to the lack of assimilation of the past it reveals.

Unfortunately, the specter of fascist nationalism the opponents to the right of Catalan self-determination warn against is very real. But quite to the contrary of what these people proclaim, it is the shadow of their own unassimilated past they project onto the process of Catalan sovereignty, and it has nothing to do with the real intentions of this nation to distance ourselves from the unsustainable policies of the Spanish state. We have no intention of invading or annexing anybody’s land and much less of exterminating anybody as a scapegoat for what we are denying in our own psyche. Nor is it a question of not wanting to help the weaker. We are supportive by nature, at least the immense majority of Catalan people is. We simple want to distance ourselves from unfair and unsustainable treatment. If we were to not strive to do so, we would become accomplices of the injustice and the unsustainable policies of the Spanish government.

Recently a blind spot in my history got revealed: during WWII, my grandfather was an officer of the guard of the gun powder factory in Düneberg. Under this light, his silence during my childhood walks with him acquired a new dimension. We probably followed the same paths he watched when on service. I never asked him about the dynamited bunkers in the middle of the forest, he never talked about them.  We did as if they weren’t there. But I can still feel a knot in my stomach when I think of them. With the comprehension I reach thanks to my inner work and my profession as a structural integrator, a practitioner of somatic patterns recognition and an archetypal pattern analyst, I understand that the knot in my stomach was a reflection of what my grandfather felt, increased and reinforced by his silence and effort to shut down his awareness of the craziness he participated in and the resulting guilt and shame he was unable to tolerate.

I am German because I was born there, this will never change. I take on the shame inherent in this fact, together with the virtues that come along. Apart from my German passport I would like to have a Catalan one. After thirty four years of contributing to Spanish society, because I belong to Catalonia, undoubtedly I also belong to Spain.

But I cannot vote, because the Spanish force me to give up my German nationality, if I want to become Spanish; and I consider that is not possible. I want to be able to vote in the country where I have lived all my productive life and which I have chosen as my home, Catalonia. More than anything, I want to participate in a binding referendum that allows the Catalan people to decide whether we want to belong to the Spanish state or not, and, if the majority votes that they do, in what form they want to belong.

I want to live in a country that is governed by people who know that life on this planet is one whole, that human beings are part of nature, and that it is our responsibility to protect and take care of it; and who base their policies on respect for these facts. I want to live in a country where it is an essential requirement for gaining access to public office, and to any position of leadership, to do the inner work necessary to get to know the structures and dynamics of one’s own ego consciousness and its shadow, both on a cognitive and sensory level. In itself, this does not warrant anything, but this knowledge is essential for being able to make sure the projections of one’s own shadow will not eclipse the moral and human qualities any leader should embody. I believe that the condition for creating such a government would be more favorable in a small country.
Brigitte Hansmann
Barcelona, Abril 6, 2014
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Offener Brief einer gebürtigen Deutschen und Wahlkatalanin

Ich bin in Deutschland als Tocher und Enkel von Deutschen zehn Jahre nach Ende des Zweiten Weltkrieges geboren. Ich war dort das erste Vierteljahrhundert meines Lebens ansässig, bis mir klar wurde, dass ich nicht dort bleiben konnte. Ich wusste nicht, was der Grund für das Unwohlsein war, das mich mein Leben lang begleitet hatte; aber es war offensichtlich, dass ich Abstand brauchte, um eine Perspektive zu gewinnen und einen Weg zu finden, der es mir ermöglichen würde, mich in meiner Haut wohler zu fühlen.

Als ich zum ersten Mal in Katalonien ankam, wusste ich gar nicht, dass es die katalanischen Länder und die katalanische Sprache überhaupt gibt. Nach etwa drei Tagen merkte ich, dass die Leute untereinander in einer Sprache redeten, die anders war als die, die ich an der Universität lernte. Solange ich im Fachbereich der Angewandten Sprachwissenschaften in Germersheim studierte, vermied ich es katalanisch zu sprechen, um mich nicht unnötig zu verwirren. Als ich beschloss, nach Katalonien zu ziehen, tat ich es aus Liebe; nicht aus Liebe zu einem Mann –ich lernte meinen Mann erst zwanzig Jahre später kennen-, sondern aus Liebe zu einer Reihe von Leuten, zu einem Land, einem Volk, einer Lebensweise. Dann habe ich auch katalanisch gelernt, auf meine Art und mit Hilfe meiner Freunde. Ich gab mir zwei Jahre, um zu sehen, ob ich in der Lage war, mir meinen Lebensunterhalt hier zu verdienen.

Jetzt lebe ich seit vierunddreissig Jahren in Katalonien, und ich empfinde mich als Katalanin. Ich erfülle die Bedingungen, die das Gemeinrecht für die Zugehörigkeit zur katalanischen Nation erstellt: ich liebe die katalanische Erde, ich lebe von ihr, und ich spreche die katalanische Sprache. Ausserdem bin ich stolz darauf Katalanin zu sein. Ich bin stolz auf die Bereitschaft, Konflikte im Gespräch einer Lösung näherzubringen, die das katalanische Volk kennzeichnet, auf den Willen und die Fähigkeit zur Integration und den Sinn der eigenen Identität. Ich bin dankbar für die Grosszügigkeit, mit der ich aufgenommen wurde.  Der entschlossene Geist, der die katalanische Sprache über vierzig Jahre der Diktatur am Leben erhalten hat und sie danach wieder als offizielle Sprache eingesetzt hat, ist in Resonanz mit meiner eignenen Entschlossenheit. Die geistige Beweglichkeit der Menschen, die mehr als nur eine Sprache sprechen, die Kreativität und der Fleiss des katalanischen Volkes regt diese Qualitäten auch in mir an.
 
Ich konnte nie stolz darauf sein, Deutsche zu sein. Obwohl hier viele mein Deutschtum als eine Art von Gütezeichen ansehen, ist es für mich stets Grund zur Scham. Nach vielen Jahren persönlicher Arbeit habe ich diese Scham als Teil des Unwohlsein erkannt, das auf meiner Kindheit und Jugend lastete. Als ich von der kollektiven Schuld, die das deutsche Volk im sogenannten „Dritten Reich“ erworben hatte, den mir zustehendenTeil anerkannte, fand ich eine Form, die es mir ermöglicht, diesbezüglich Stellung zu beziehen, ohne unter der Last des Schweigens der Anfangsphase meines Lebens unterzugehen, sondern statt dessen die menschliche Natur im Allgemeinen und insbesondere meine eigene zu verstehen. Die deutsche Haltung in der gegenwärtigen Politik ist nun wieder erneut zum Motiv der Scham geworden, aufgrund des Mangels an Verständnis der eigenen Geschichte, die sie zu Tage legt.
 
Leider ist das Gespenst des faschistischen Nationalismus, vor dem die Gegner des Rechts auf katalonische Selbstbestimmung warnen, tatsächlich vorhanden. Aber es ist der Schatten der eigenen unverarbeiteten Vergangenheit, den diese Leute auf den Prozess der katalonischen Souveränität projizieren, und hat mit der wahren Absicht dieses Volkes, sich von der unhaltbaren Politik des spanischen Staates abzugrenzen, überhaupt nichts zu tun. Wir haben keine Invasion oder Annexion vor, auch will hier niemand andere als Sündenbock für in der eigenen Psyche Verleugnetes aus der Welt schaffen. Es geht auch nicht darum, das wir Schwächeren nicht helfen wollen. Wir sind von Natur aus solidarisch und hilfsbereit; zumindest der grösste Teil des katalanischen Bevölkerung ist es. Wir wollen ganz einfach nur von einer ungerechten und unhaltbaren Behandlung Abstand nehmen. Wenn wir uns nicht darum bemühen, werden wir zu Komplizen der Ungerechtigkeit und der unhaltbaren Politik der spanischen Regierung.

Vor kurzem klärte sich ein blinder Fleck meiner persönlichen Geschichte: während des zweiten Weltkrieges war mein Grossvater Offizier der Wache der Pulverfabrik in Düneberg. In diesem Licht gewann sein Schweigen während der Spaziergänge meiner Kindheit mit ihm eine neue Dimension. Wahrscheinlich waren unsere Wege dieselben, die er auch in Erfüllung seines Dienstes bewachte. Ich fragte ihn nie nach den gesprengten Bunkern mitten im Wald, und er sagte nie etwas darüber. Wir taten so, als wären sie nicht da. Aber ich kann heute noch eine Knoten im Magen spüren, wenn ich daran denke. Dank des Verständnisses, dass ich durch meine innere Arbeit und meinen Beruf als struktureller Integrator, als Praktiker der Somatischen Mustererkennung und als Archetypische Musteranalytiker erreicht habe, weiss ich, dass dieser Knoten ein Reflex der Anstrengung meines Grossvater war, den Wahn, an dem er teilgenommen hatte, aus seinem Bewusstsein fernzuhalten und in Schweigen zu hüllen. Er war nicht fähig, die Schuld und Scham zu ertragen, und so zog sich der Knoten immer enger zusammen und übertrug sich umso stärker auf das kleine Mädchen an seiner Seite.

Ich bin Deutsche, weil ich in Deutschland zur Welt gekommen bin, das ist unabänderlich. Ich nehme die Scham, die das mit sich bringt, auf mich zusammen mit den dazugehörigen Tugenden. Ausser meinem deutschen Pass hätte ich gern auch einen katalanischen. Weil ich zu Katalonien gehöre, gehöre ich nach vierunddreissig Jahren, in denen ich meinen Beitrag zur spanischen Gesellschaft geleist habe, zwangsläufig auch zu Spanien.

Aber ich kann nicht wählen, weil die Spanier mich zwingen, meine deutsche Staatsbürgerschaft aufzugeben, um die spanische zu erhalten; und das scheint mir unmöglich. Ich möchte wählen können in dem Land, in dem ich die volle Länge meines produktives Lebens gelebt habe und welches ich zu meiner Wahlheimat erkoren habe, Katalonien. Ganz besonders möchte ich an einem bindenden Referendum teilnehmen, das dem katalanischen Volk erlaubt, zu entscheiden, ob wir zu Spanien dazugehören wollen oder nicht; und sollte eine Mehrheit das wollen, in welcher Form sie es will.

Ich möchte in einem Land zu leben, das von Menschen regiert wird, die wissen, dass das Leben auf diesem Planeten eins ist, dass wir Menschen ein Teil der Natur sind und dass es unsere Verantwortung ist, sie zu hegen und zu pflegen, und die ihre Politik auf der Grundlage des Respekt für diese Tatsachen entwickeln. Ich möchte in einem Land leben, in dem es eine unabdingliche Voraussetzung für den Zugang zum öffentlichen Amt und Führungspositionen jeglicher Art ist, die innere Arbeit zu leisten, die Strukturen und Dynamiken des eignenen Ichs und seines Schattens kennenzulernen, und zwar mit beiden Hälften des Gehirns. Das ist zwar noch keine Garantie, aber nur so ist es möglich zu verhindern, dass die Projektionen des eigenen Schattens die moralischen und menschlichen Qualitäten, die jede Führungskraft verkörpern sollte, verfinstern.  Ich glaube, dass die Bedingungen für die Erschaffung einer solchen Regierung in einem kleinen Land günstiger sind.
Brigitte Hansmann
Barcelona, 6-4-2014
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Carta abierta de una alemana de nacimiento y catalana por elección


Nací en Alemania, hija y nieta de alemanes, diez años después de la Segunda Guerra Mundial. Viví allí durante el primer cuarto de siglo de mi vida hasta que entendí que no podía quedarme. No sabía qué causaba el malestar que me había acompañado desde que tenía uso de razón, pero era evidente que necesitaba distanciarme para poder poner mi vida en perspectiva y tener una posibilidad de al menos aspirar a encontrar una solución.

Cuando llegué a Cataluña por primera vez no sabía que existían los Países Catalanes ni la lengua catalana. Fue al cabo de tres días aproximadamente que me di cuenta de que entre ellos la gente hablaba una lengua diferente de la que estaba estudiando en la universidad. Mientras duraron mis estudios en la Facultad de Ciencias Lingüísticas Aplicadas, para no confundirme, me abstuve de intentar hablar catalán. Cuando decidí que iba a probar suerte en Cataluña, vine por amor; no por el amor a un hombre –conocí a mi marido veinte años más tarde- sino por amor a una gente, a una tierra, a un pueblo, a una forma de ser. Entonces sí que me dediqué a estudiar el catalán, a mi manera y con la ayuda de mis amigos. Me di dos años para ver si iba a lograr ganarme la vida.

Ahora hace treinta y cuatro años que vivo en Cataluña y me siento catalana. Cumplo las condiciones para serlo, establecidas por derecho común: amo a la tierra catalana, vivo de ella y hablo la lengua catalana. Además ¡me siento orgullosa de serlo! Me siento orgullosa de la manera de ser dialogante, de la voluntad y capacidad de integración y del sentido de identidad diferenciada del pueblo catalán. Me siento agradecida por la generosidad con la que fui acogida. El espíritu de determinación que mantuvo viva la lengua catalana a lo largo de cuarenta años de dictadura, y la volvió a implantar como lengua oficial después, está en consonancia con mi propio espíritu de determinación. La agilidad mental propia de quienes hablan más de un idioma, la creatividad y la  capacidad de trabajo del pueblo catalán estimulan estas cualidades en mí.

Nunca he podido sentirme orgullosa de ser alemana. Aunque aquí muchos han considerado mi condición de alemana como una especie de garantía de calidad, para mí siempre ha sido motivo de vergüenza. Tras años de trabajo personal he podido identificar esta vergüenza como parte del malestar que pesaba sobre mi infancia y juventud. Al asumir, de la culpa colectiva que el pueblo alemán adquirió durante el “Tercer Reich”, la parte que me corresponde, encontré una forma de posicionarme al respecto que, en vez de hundirme bajo el peso del silencio de la fase inicial de mi vida, me ayuda a comprender la condición humana en general y la mía en particular. La actitud alemana en la política actual vuelve a ser motivo de vergüenza por la falta de asimilación de la propia historia que denota.

Lamentablemente, el fantasma del nacionalismo fascista del que advierten los opositores al derecho de autodeterminación catalana es muy real. Pero al contrario de lo que esas personas proclaman, es la sombra de la propia historia no asimilada lo que proyectan sobre el proceso de soberanía catalana; y no tiene nada que ver con las pretensiones reales de este pueblo de desmarcarse de las políticas insostenibles del Estado español. No tenemos ninguna intención de invadir ni anexionar ni mucho menos de exterminar a nadie como chivo expiatorio de algo que negamos en nuestra propia psique. Tampoco se trata de que no queramos ayudar a los más débiles. Somos solidarios por naturaleza; al menos una inmensa parte de la población catalana lo es. Simplemente queremos distanciarnos de un trato injusto e insostenible. Si no nos esforzáramos por hacerlo nos convertiríamos en cómplices de la injusticia y las políticas insostenibles del gobierno español.

Hace poco se me reveló un punto ciego en mi historia: durante la Segunda Guerra Mundial mi abuelo fue oficial de la guardia de la fábrica de pólvora de Düneberg. Bajo esta luz, su silencio durante nuestros paseos por los bosques alrededor de nuestra ciudad adquirió una nueva dimensión. Seguramente íbamos por los mismos recorridos que debía hacer cuando estaba de servicio. Nunca le pregunté acerca de los búnkeres dinamitados en medio del bosque, nunca dijo nada al respecto. Hacíamos como si no existieran, pero aún hoy puedo sentir un nudo en el estómago cuando pienso en ellos. Gracias a la comprensión a la que he llegado con mi trabajo interior y mi profesión de integradora estructural, de practicante de reconocimiento de patrones somáticos y de analista de patrones arquetípicos, entiendo que el nudo que se hizo en mi estómago era reflejo del que sentía mi abuelo, incrementado y reforzado por el silencio y el esfuerzo por apartar de su conciencia la locura en la que había participado y la culpa y vergüenza resultantes que no era capaz de tolerar.

Soy alemana porque nací en Alemania, esto no cambiará. Asumo la vergüenza que comporta, junto con las virtudes que me otorga. Aparte de mi pasaporte alemán quisiera tener uno catalán. Al cabo de treinta y cuatro años de contribuir a la sociedad española, porque pertenezco a Cataluña, a la fuerza pertenezco a España también.

Pero no puedo votar porque los españoles me obligan a renunciar a mi nacionalidad alemana si quiero adquirir la española, cosa que considero imposible. Quiero poder votar en el país en el que he vivido toda mi vida productiva y que he escogido como mi hogar, Cataluña. Sobre todo quiero participar en un referéndum vinculante que permita al pueblo catalán decidir si queremos pertenecer a España o no y, en caso de que la mayoría sí lo quiera, de qué forma quiere pertenecer.

Quiero vivir en un país gobernado por personas que saben que la vida en este planeta es toda una, que los seres humanos formamos parte de la naturaleza y que es nuestra responsabilidad protegerla y cuidarla, y que basen sus políticas en el respeto de estos hechos. Quiero vivir en un país en el que sea requisito indispensable para acceder a un cargo público, y cualquier cargo de responsabilidad, hacer un trabajo interno para conocer las estructuras y dinámicas del propio yo y de su sombra, de forma cognitiva y sensorial. Aunque no sea una garantía, sólo así será posible impedir que las proyecciones de la propia sombra eclipsen las cualidades morales y humanas que todo dirigente debería encarnar. Creo que las condiciones para crear esta clase de gobierno son más favorables en un país pequeño.
Brigitte Hansmann
Barcelona, 6-4-2014
La mateixa carta en català aquí
Der selbe Brief auf deutsch hier
The same letter in English here

Carta oberta d’una alemanya de naixement i catalana per elecció

Vaig néixer a Alemanya, filla i néta d’alemanys, deu anys després de la fi de la Segona Guerra Mundial. Hi vaig viure el primer quart de segle de la meva vida fins que vaig entendre que no m’hi podia quedar. No sabia què em causava el malestar que m’havia acompanyat des que tenia ús de raó, però era evident que necessitava distanciar-me per poder posar la meva vida en perspectiva i tenir almenys una possibilitat d’aspirar a trobar-hi una solució.

Quan vaig arribar a Catalunya per primer cop, no sabia que existien els Països Catalans ni la llengua catalana. Va ser al cap de tres dies o així que me’n vaig adonar que entre ells la gent parlava una llengua diferent de la que estava estudiant a la universitat. Mentre van durar els meus estudis a la Facultat de Ciències Lingüístiques Aplicades a Alemanya, per no confondre’m, vaig abstenir-me d’intentar parlar català. Quan vaig decidir que volia provar sort a Catalunya, vaig venir per amor, no per l’amor a un home – vaig conèixer el meu marit vint anys més tard- sinó per amor a una gent, a una terra, a un poble, a una forma de ser. Aleshores sí que em vaig dedicar a estudiar el català, a la meva manera i amb l’ajuda dels meus amics. Em vaig donar dos anys per veure si aconseguiria guanyar-me la vida en aquesta terra.

Ara fa trenta-quatre anys que visc a Catalunya i em sento catalana. Compleixo les condicions per ser-ho, establertes pel dret comú: estimo la terra catalana, visc d’ella i parlo la llengua catalana. A més, n’estic orgullosa! Em sento orgullosa del tarannà dialogant, de la voluntat i facultat d’integració i del sentit d’identitat diferenciada del poble català. Em sento agraïda per la generositat amb què em varen acollir. L’esperit determinat que va mantenir viva la llengua catalana durant quaranta anys de dictadura, i tornar a implantar-la com a llengua oficial després, ressona amb el meu. L’agilitat mental pròpia de les persones que saben parlar més d’un idioma, la creativitat i la capacitat de treball del poble català estimulen aquestes qualitats en mi.

Mai no he pogut sentir-me orgullosa de ser alemanya. Encara que aquí molts han considerat la meva condició d’alemanya com una mena de garantia de qualitat, per a mi sempre ha estat motiu de vergonya. Després d’anys de treball personal vaig poder identificar aquesta vergonya com a part del malestar que va pesar damunt la meva infantesa i joventut. En assumir, de la culpa col•lectiva que el poble alemany va adquirir durant l’anomenat “Tercer Reich”, la part que em pertoca, vaig trobar una forma de posicionar-me al respecte que, enlloc d’enfonsar-me sota el pes del silenci de la fase inicial de la meva vida, m’ajuda a comprendre la condició humana en general i la meva en particular. L’actitud alemanya a la política actual torna a ser motiu de vergonya per la falta d’assimilació de la història pròpia que denota.

Lamentablement, el fantasma del nacionalisme feixista contra el qual adverteixen els contraris al dret d’autodeterminació catalana, és molt real. Però, al contrari del que aquestes persones proclamen, és l’ombra de la seva pròpia història no assimilada el que projecten damunt el procés de sobirania catalana i no té res a veure amb les pretensions reals d’aquest poble de desmarcar-se de les polítiques insostenibles de l’Estat espanyol. No tenim cap intenció d’envair, d’annexionar, ni molt menys d’exterminar ningú com a boc expiatori d’allò que neguem dins la pròpia psique. Ni es tracta que no vulguem ajudar els més febles. Som solidaris de mena, almenys una immensa part de la població catalana ho és. Simplement volem distanciar-nos d’un tracte injust i insostenible. En no esforçar-nos a fer-ho ens convertiríem en còmplices de la injustícia i les polítiques insostenibles del Govern espanyol.

Fa poc se’m va revelar un punt cec de la meva història: durant la Segona Guerra Mundial el meu avi va ser oficial de la guàrdia de la fàbrica de pólvora de Düneberg. Sota aquesta llum, el seu silenci durant els nostres passeigs pels boscos al voltant de la nostra ciutat va adquirir una nova dimensió. Segurament anàvem pels mateixos recorreguts que havia de fer quan estava de servei. Mai no li vaig preguntar pels búnquers dinamitats que hi havia al mig del bosc, mai no en va dir res. Fèiem com si no hi fossin, però encara avui puc sentir un nus a l’estómac quan hi penso. Gràcies a la comprensió a la qual he arribat amb el meu treball interior i la meva professió com a integradora estructural, practicant de reconeixement de patrons somàtics i analista de patrons arquetípics, entenc que el nus que es feia al meu estómac era reflex del que sentia el meu avi, incrementat i reforçat pel silenci i l’esforç d’apartar de la seva consciència la bogeria en la qual havia participat i la culpa i la vergonya resultants que no era capaç de tolerar.

Sóc alemanya perquè hi vaig néixer, això no canviarà. Assumeixo la vergonya que comporta, juntament amb les virtuts que m’atorga. Apart del meu passaport alemany, m’agradaria tenir-ne un de català. Al cap de trenta-quatre anys de contribuir a la societat espanyola, perquè pertanyo a Catalunya, a la força pertanyo a Espanya també.

Però no puc votar perquè els espanyols m’obliguen a renunciar a la meva nacionalitat alemanya per adquirir l’espanyola, cosa que considero que no és possible. Vull poder votar al país on he viscut tota la meva vida productiva i que he escollit com casa meva, Catalunya. Sobretot vull participar en un referèndum vinculant que permeti al poble català decidir si volem pertànyer a l’Estat espanyol o no, i, en cas que la majoria sí que ho vulgui, com hi vol pertànyer.

Vull viure en un país governat per persones que saben que la vida en aquest planeta és tota una, que els éssers humans formem part de la natura i que és la nostra responsabilitat protegir-la i tenir-ne cura; i que basin les seves polítiques en el respecte d’aquests fets. Vull viure en un país on sigui un requisit indispensable per accedir a un càrrec públic, o qualsevol càrrec de responsabilitat, fer un treball intern per conèixer les estructures i dinàmiques del propi jo i de la seva ombra, de forma cognitiva i sensorial. Encara que no sigui cap garantia, només així serà possible impedir que les projeccions de la pròpia ombra eclipsin les qualitats morals i humanes que tot dirigent hauria d’encarnar. Crec que les condicions per crear aquesta mena de govern són més favorables en un país petit.
Brigitte Hansmann
Barcelona, 6 d’abril 2014
La misma carta en castellano aquí
Der selbe Brief auf deutsch hier
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Aquí la traducció de la meva contestació a la resposta de un del industrials alemanys que varen publicar la "Declaración de Barcelona"