domingo, 5 de noviembre de 2017

Comunicación inconsciente: El cuerpo no miente

El campo comunicativo



Todo acto de comunicación consiste en emisor, receptor y mensaje. Entre emisor y receptor se constela un campo interactivo que el analista estadounidense Robert Langs llama campo comunicativo. En un diálogo o una tertulia, todas las partes son emisores y receptores de forma intermitente. En un discurso, ya sea de un presidente, de un conferenciante o una persona cualquiera, hay un emisor y muchos receptores. En todo caso, el campo comunicativo se caracteriza por las propiedades inherentes a la función de la comunicación, en principio, la de crear entendimiento, compartir conocimiento o celebrar la convivencia, aunque existen casos en los que deliberadamente se utilizan mensajes para confundir y destruir la comunicación, la comprensión y la convivencia.

Sobre la base de su experiencia clínica, Dr. Langs ha dedicado una gran parte de su extensa carrera profesional al estudio de las dinámicas que tienen lugar en ese campo comunicativo, a fin de facilitar el entendimiento mutuo y de evitar la confusión y los conflictos entre personas y colectivos humanos generados por los contenidos inconscientes presentes en numerosas comunicaciones. Con esta intención desarrolló un método sencillo y altamente eficaz para descifrar el significado de las comunicaciones inconscientes en la vida de cada día.

Dos tipos de mensaje
Los mensajes simples no significan más que lo dicho y, normalmente, se limitan a fines utilitarios. Pero con frecuencia se transmiten mensajes más complejos con múltiples niveles de significado, un mensaje simple en la superficie y otro/s codificado/s que pasa/n desapercibido/s si no se conoce el contexto. Para llegar a identificar y comprender los niveles subyacentes de significado, es indispensable conocer el contexto del mensaje, del emisor y del receptor, y también del lugar y del momento concretos en el que es comunicado, y de su motivación. Con frecuencia codificamos contenidos, sin tener conciencia de ello, porque nos cuesta enfrentar directamente la carga emocional relacionada con ellos. Hasta cierto punto, esa vía indirecta nos ayuda a adaptarnos, pero las mismas defensas que protegen la integridad psíquica frente a contenidos que se experimentan como amenazantes, pueden desembocar en locura e incapacidad de comunicar de forma verídica.

Independientemente de si tienen conciencia de ello o no, los participantes en el campo comunicativo detectan posibles contenidos ocultos más allá de las palabras y los significados comunicados conscientemente y responden o reaccionan de forma correspondiente. Muchos conflictos y malentendidos tienen su origen en ese ámbito inconsciente de la comunicación y podrían resolverse si se supiera cómo descodificar los mensajes ocultos. Para ello es imprescindible ponerlos en relación con el estímulo que los ha desencadenado, con el contexto en el que tienen su origen.

En su discurso en el senado de España, el 26 de octubre 2017, la vicepresidente de España, Soraya Sáenz Santamaría, nos da un excelente ejemplo de un mensaje de superficie con otro significado subyacente, muy distinto: afirma que la aplicación del artículo 155 de la constitución española garantiza la restauración del orden público y devuelve la tranquilidad a todos los catalanes. Lo dice con un fuerte énfasis en el “todos”. El mensaje de superficie es simple y claro; pone de manifiesto la benévola intención de la vicepresidenta y del gobierno que representa. Pero si se tiene en cuenta el contexto de esta frase - este artículo daría al gobierno español el derecho de cesar el gobierno autónomo de Cataluña y de intervenir las instituciones catalanas-, pone de relieve el origen del conflicto hispano-catalán: para un amplio sector de la sociedad catalana las pretensiones del gobierno español resultan ofensivos y prometen todo menos tranquilidad. Mientras en la superficie pretende ofrecer tranquilidad a todos los catalanes, el significado oculto niega la existencia de millones de personas.

Cabe preguntarse en qué medida el significado oculto expresado en esa frase de su discurso es inconsciente. Podría ser parte de una estrategia calculada para provocar una reacción violenta que de cara a la galería justificaría la aplicación de ese artículo que, en sí, es injustificable, si no fuera por una burda manipulación de la constitución y del estado de derecho. No obstante, la discrepancia entre el significado de superficie y el oculto puede perfectamente ser atribuible a la ingeniosa capacidad de la mente humana de apartar de la conciencia los contenidos que por una u otra razón resultan intolerables. Los síntomas del estrés postraumático y de la culpa no reconocida son ejemplos clásicos que llevan a personas inteligentes y sensibles a negar actitudes y comportamientos que resultan evidentes e innegables desde un punto de vista que permite examinar la situación con una perspectiva más amplia.

El cuerpo y la voz
Esta observadora internacional autonombrada del conflicto hispano-catalán, en el campo profesional, se ha especializado en el reconocimiento de patrones somáticos, es decir, ayuda a las personas a tomar conciencia de su forma de ocupar el espacio y de moverse en el mundo, de la tensión habitual que mantiene esa forma, y de las actitudes que esa forma expresa. De este modo, con frecuencia se llegan a comprender contenidos inconscientes que desde el punto de vista del yo consciente resultan amenazantes, porque ponen en entredicho el estatus quo de la visión de uno mismo, del mundo y de lo que la persona siente que la vida le puede deparar. No obstante, una vez reconocidas las circunstancias concretas que cargaron las condiciones iniciales de la vida de una persona del significado que esta llegó a tomar como una realidad objetiva, se descubre que este significado carece de la validez absoluto que se le había atribuido. Por doloroso que pueda resultar ese reconocimiento inicialmente, suele suponer un alivio, ya que posibilita una comunicación, conexión y relación verdaderas con los demás, que no es posible mientras el punto de vista desarrollado bajo las condiciones iniciales de la vida se considera la realidad absoluta.

Aprovechemos, pues, la oportunidad de analizar la presencia física y el sonido de la voz de la señora Sáenz Santamaría en su discurso en el senado el día 26 de octubre de 2017. Al hacer la prueba y hablar poniendo la boca como la pone ella, cuando habla, podemos hacernos una idea de qué sucede en su cuerpo. El simple gesto de los labios, tan típico de ella, afecta a todo el cuerpo. Lo primero que noto, cuando lo adopto, es cómo se acorta la musculatura de las cervicales y la zona lumbar. A su vez, ésta tira las costillas inferiores hacia dentro y limita el movimiento del diafragma, con lo cual los movimientos respiratorios quedan restringidos. El espacio a lo largo de todo el eje central del cuerpo queda encogido. La tensión de los músculos le mantiene a uno en conflicto con la dirección de la tracción de la fuerza gravitatoria, es decir, la postura está atrapada en un gesto en el que uno se separa del entorno. No es de extrañar, pues, que la señora Sáenz de Santamaría perciba la reivindicación de auto-determinación de Cataluña como separatista. La tensión mantiene la sensación directa del interior del cuerpo por debajo del umbral de la conciencia y uno no se da cuenta que, en efecto, está generando separación. Siguiendo el movimiento de la espiración, una no puede descansar hacia el centro del cuerpo debido a la estrechez del espacio central producido por el gesto de los labios que tira hacia arriba, hacia el exterior, hacia el espacio delante de la boca. Por tanto, la nueva inspiración tampoco llega a ese espacio profundo sino que se queda en la superficie, acompañada con una sensación de insatisfacción constante, porque la sensación de la conexión inherente a la naturaleza de todo ser vivo queda suspendida en la tensión de los músculos. Según el momento, la sensación de insatisfacción es más o menos difusa, pero nunca deja lugar a la profunda satisfacción de descansar en la conexión indivisible que existe entre todo ser vivo y la totalidad de cuanto existe.

Los labios son la primera parte del cuerpo con la que un bebé busca restablecer la conexión con su madre, interrumpida por el parto. El gesto de los labios de la señora Soraya Sáenz Santamaría, junto con muchas de las palabras pronunciadas por ellas, sugiere que en los primeros días o semanas de su vida sucedió algo que supuso una separación prematura de su madre, cuando su sistema nervioso todavía no estaba lo suficientemente desarrollado como para poder gestionar una separación de cierta duración. Otra posibilidad es que el contacto con su madre haya sido afectado por los registros de experiencias traumáticas o de una culpa inconsciente en el cuerpo de la madre, tal como sucede con la inmensa mayoría de personas vivas en la actualidad.

Estrés postraumático y culpa inconsciente
Pocas personas adultas hay en el mundo hoy que no sean descendientes de personas que han vivido una situación de guerra y/o de dictadura en el siglo XX, o que no hayan sido expuestas personalmente a esa clase de situación. Utilizamos la tensión de nuestros músculos para apartar de la experiencia consciente las sensaciones relacionadas con el trauma o la culpa que nos resultan intolerables, para sobreponernos, distraernos o evadirnos de una manera u otra. Hay una gran variedad de estrategias. Invariablemente, los contenidos apartados o reprimidos, se constelan como complejos autónomos de la psique, latentes en tiempos de calma. Pero en situaciones de estrés y, particularmente, bajo circunstancias que tienen cierto parecido con la situación traumática inicial, estos complejos se activan, toman posesión de la persona y eclipsan su capacidad de funcionar con cordura y juicio racional. La persona poseída no suele tener conciencia de la posesión sino que considera su conducta perfectamente razonable.

El impacto de experiencias traumáticas afecta a víctimas, perpetradores y testigos indistintamente. Mientras algunas personas logran procesar el trauma y aprender de la experiencia, muchos optan por intentar olvidarla, como si esto fuera posible. Nuestros padres y abuelos se aplicaron en dejar el pasado atrás y enfocarse hacia el futuro, probablemente porque las heridas eran demasiado profundas, el terror demasiado grande, el dolor intolerable, la culpa insondable. Pero las heridas no pueden curar sin una adecuada atención, el terror no se apacigua sin enfrentar lo que lo suscita, el dolor no se calma intentando sobreponerse, la culpa no puede eximirse con sufrimiento, fracasos y bancarrotas, no puede saldarse sin reconocerla y hacer los pasos necesarios para reparar la relación vulnerada. Las heridas, el terror, el dolor y la culpa que nuestros padres y abuelos no se vieron capaces de procesar y asimilar están presentes en nuestras vidas hoy; dan forma a nuestra manera de ocupar el espacio en el mundo y de movernos en la vida. Las formas en que se manifiestan abarcan una gran variedad: adicciones, conductas violentas y delictivas, vidas accidentadas, enfermedades degenerativas de mayor o menor envergadura, actos fallidos, una incapacidad de relacionarse de forma significativa, amorosa y solidaria con otros seres vivos, humanos y no humanos, desconocidos o de la propia familia, fracasos profesionales y personales, bancarrotas individuales y colectivas, etc.

Nuestra generación está en condiciones de hacer lo que las generaciones anteriores no fueron capaces de hacer. Una comunicación honesta puede dar la atención adecuada a las heridas abiertas que necesitan curarse, puede apaciguar el terror ante la amenaza de aniquilación por la violencia física de las armas o la violencia psíquica del ninguneamiento, puede calmar el dolor producido tanto por las faltas de otros como por las propias, puede dar lugar al reconocimiento de la culpa por los daños infligidos y a la reparación de las relaciones dañadas.

El desarrollo de la conciencia
Palabras como "separación" y "secesión" y las que se derivan de ellas, usados con predilección por los políticos y medios que abogan por la unidad de España, parten del supuesto que hubo un unión que Cataluña pretende romper. Al presentar la voluntad catalana de auto-determinación sin su contexto histórico, se señala al pueblo catalán y al gobierno elegido por él como responsables de la fractura social y económica del estado español. Una mirada más de cerca, sin embargo, que tiene en cuenta el contexto tanto histórico como actual, revela que a partir del momento en el que dejaron de existir las Españas con sus diferentes formas de gobierno, las tierras catalanas con su población fueron anexionadas por el estado centralista. En términos de desarrollo de la conciencia diríamos que fueron engullidas por la conciencia indiferenciada de las masas, típica de regímenes totalitarios. En ningún momento se dio paso alguno para crear una unión entre España y Cataluña, ni siquiera en los inicios del estado democrático que se pretendía construir en 1978, con la pretensión de los gobiernos autónomos llamados "café para todos" que daban a las regiones que no habían conocido ninguna forma de gobierno más que la centralista las mismas competencias que a una nación con una tradición milenaria en la participación ciudadana en el gobierno. El significado de superficie de "separación" y "secesión", de "separatista" y "secesionista", acusa un ataque a la unión, y encubre el significado subyacente que niega la existencia de millones de personas y los ataques perpetrados contra ellos y sus instituciones durante siglos en el intento de imponer las estructuras y la cultura española. No es de extrañar, pues, que tantos catalanes no se sientan pertenecientes a un estado que no los reconoce.

La imperiosidad con la que se defiende la supuesta unidad de una España que incluye Cataluña pone de manifiesto cuan precaria es la sensación de la propia identidad española. En este contexto cabe destacar que hace cuatro días que España ha dado los primeros pasos para emerger de la conciencia de masas propia de las dictaduras. Hace falta tiempo para construir las estructuras que permiten una toma de conciencia de la propia identidad. Para reconocer a otro, es imprescindible tener la capacidad de conocerse a uno mismo, cosa que empieza a ser posible a partir de cierta edad. En estos días tanto España como Cataluña tienen la oportunidad de verse retratados en sus formas de interactuar.

Dos estilos de comunicación
Básicamente, Dr. Langs identifica dos estilos de comunicación: la recepción y emisión de verdades por una parte y, por otra, la recepción y emisión de mentiras. Ambos cumplen una función adaptativa, pero para un intercambio significativo real es indispensable que lo recibido y emitido sea verdad.

Una persona que reconoce un estímulo perturbador y lo procesa y se adapta de un modo significativo, se ocupa del origen interactivo e intrapsíquico de un problema emocional, y responde sin evitarlo ni falsificarlo. Es emisora de verdad. Una persona abierta hacia los significados válidos en los mensajes de otros es capaz de procesar de forma consciente los significados más importantes de los mensajes recibidos y de responder con su propio mensaje codificado que claramente se deriva de las implicaciones del mensaje recibido. Es receptora de verdad.

Una persona que no responde a un estímulo importante, ni procede a generar una respuesta derivada significativa, destruye un elemento de la red comunicativa, o varios. Es emisora de mentiras o de barreras de mentira. Los emisores de mentira desean no vérselas con estímulos perturbadores. Se cierran en banda ante el impacto de lo que no quieren ver y desatienden los significados e implicaciones que se derivan de ello. Generalmente sin tener conciencia de ello, niegan la verdad de un estorbo generado, es decir que crean un sistema de barreras de mentiras, o sustituyen la verdad por mentiras o ficciones. Los receptores de mentiras borran y destruyen los significados de los mensajes entrantes. No muestran ninguna señal directa de comprensión, ni producen elaboraciones codificadas de las implicaciones de los mensajes recibidos. Mantienen una actitud de no-significado en ambos niveles.

Un tipo común de emisor de mentiras es el creador de clichés. Los clichés son una formación de barrera de mentira extremadamente corriente. Los creadores de clichés inteligentes les dan la apariencia de expresiones sustanciales, aunque un examen un poco más de cerca revela una ausencia esencial de significado dinámico y vital. Veamos, por ejemplo,  las continuas alusiones al estado de derecho y la constitucionalidad de parte del gobierno español en el conflicto hispano-catalán, repetidas por los líderes de la oposición y por los principales miembros de la comunidad europea. En sí, el estado de derecho y la constitucionalidad, sin duda, representan valores fundamentales que todos deberían respetar. Pero si se erige como defensor alguien que de forma continuada tergiversa, tuerce e infringe los valores representados por esas palabras y abusa de ellas con fines personales o partidistas, cuanto más las repita, tanto más las va convirtiendo en clichés. Aunque no constituyan mentiras aparentes, su verdadero significado se desgasta con el tiempo y la repetición, hasta perder todo validez. Aun así, con frecuencia son aceptados por el receptor del mensaje porque las palabras tienen una cualidad reconfortante, por huecas que suenen. El significado pretendido es bien recibido como formación de una barrera de mentira que desvía hacia un lado el impacto imperioso de verdades perturbadoras subyacentes.

¿Cuál podría ser, pues, la verdad subyacente cuyo impacto perturbador el estado español y los principales miembros de la comunidad europea necesitan desviar?

Los residuos del trauma y de la culpa inconsciente en el cuerpo
Para el pueblo catalán el ataque del estado español contra su identidad cultural y la forma ancestral de participación ciudadana en el gobierno constituye un estímulo perturbador. Durante centenares de años se ha dedicado a procesarlo y adaptarse de un modo significativo.  Se ocupa del origen interactivo e intrapsíquico del problema emocional que esa situación supone y responde sin evitarlo ni falsificarlo. Recibe el significado de los mensajes del estado español y de la comunidad europea y se hace a la idea de que poca comprensión puede esperar de España y de la comunidad europea, a no ser que logre esforzarse aún más para comunicar la realidad de la vida en Cataluña de un modo que despierte la atención de Europa e, idealmente, España. Una parte sustancial de la población catalana ha aprendido a procesar de forma consciente los significados más importantes de los mensajes que recibe desde dentro y fuera y a responder con sus propios mensajes codificados claramente derivados de las implicaciones del mensaje recibido. En todo momento, de forma inagotable, sigue la intención de comunicar para llegar a una solución aceptable para todas las partes.

A lo largo de siglos, el gobierno español responde con negativas a la reivindicación catalana de ser reconocido como pueblo con una cultura y una forma de gobierno distintas de las del pueblo español. Más allá de la represión, ataques violentos e insultos, de momento, el estado español no ha generado ninguna respuesta significativa y, así, va destruyendo más y más elementos de la red comunicativa. Desea no saber nada de la reivindicación catalana, ya que la considera perturbadora. Pero en vez de procesar la perturbación y adaptarse de un modo significativo, se cierra en banda ante su impacto. Desatiende los significados e implicaciones que se derivan de la reivindicación. Niega que sean verdad, crea un sistema de barreras de mentiras y sustituye la realidad de la actualidad catalana por mentiras y ficciones. Borra y destruye los significados de los mensajes que el pueblo catalán dirige hacia el estado español tanto directamente como a través del gobierno que eligió. No muestra ninguna señal directa de comprensión, ni produce elaboraciones codificadas de las implicaciones de los mensajes recibidos. Se mantiene en una actitud de no reconocer ningún significado. Ni reconoce como legítima la reivindicación catalana de auto-determinación,  ni reconoce la violencia ni la injusticia de su propia reacción.

Si las mentiras son conscientes e intencionadas, significaría que el gobierno español es una banda criminal. ¿Es posible que toda la comunidad internacional sea cómplice? Hay quienes creen que efectivamente es así. A esta analista de patrones de conducta, sin embargo, le parece que las barreras de mentiras y los clichés que predominan en la actitud española e internacional hacia la intención de millones de catalanes, se deben a síntomas desatendidos de estrés postraumático y culpa inconsciente en el contexto de las guerras y dictaduras del siglo XX, adquiridos a través de la propia experiencia o del contacto con padres y abuelos (incluyendo madres y abuelas) traumatizados.

El trabajo interno para resolver los registros traumáticos no es fácil. Normalmente se embarcan en ello solo aquellos que no tienen más remedio, cuando ya no son más capaces de mantener las posturas de negación y su mundo se les viene abajo. Algunos afortunados se dan cuenta antes y lo emprenden de forma deliberada. Para las víctimas, tal vez, de entrada, la necesidad de llevar a cabo ese trabajo es más apremiante y también más prometedora, porque el camino deja vislumbrar una posibilidad de salir de la impotencia  frente a un opresor violento. Para los perpetradores de injusticias y violencias suele ser más difícil, ya que, aparte del terror y dolor de la experiencia en sí, conlleva tener que reconocer que uno mismo, o una persona amada y próxima, o un colectivo al que uno pertenece, ha cometido injusticias y atrocidades vergonzosas.

Una gran parte del pueblo catalán ha hecho ese trabajo interior en alguna medida. Estuvo presente con el dolor, el terror y la rabia producidos por los reiterados ataques a su cultura y su forma de expresarse y gobernarse. Sin hundirse en las emociones, sin dejarse arrastrar por ellas a conductas destructivas, y sin negarlas, ha encontrado una forma significativa de representarlas, por ejemplo, en la celebración anual de los actos conmemorativos el 11 de septiembre, el emplazamiento del parlamento catalán en el edificio que alojó el arsenal de armas de las fuerzas de ocupación española en la base militar construida en una barriada que fue derrocada con el fin de vigilar y dominar la ciudad. La estatua delante del parlamento, “Desconsol”, el desconsuelo, da expresión estética al sentimiento prevaleciente respecto a la pérdida de sus derechos y el trato recibido a lo largo de los siglos. Cansados de la beligerancia y corrupción de los que sustentan un poder usurpado por desacatamiento testamentario primero, el uso de las armas después y la judicialización de la política a través de la manipulación de las instituciones del estado de derecho después, una vez más, el pueblo catalán está gestionando el estrés postraumático, está aprendiendo de sus errores y va recuperando las fuerzas suficientes como para manifestar su existencia y darla a conocer al mundo entero.



Para las personas y los colectivos cuya identidad está atrapada en los mecanismos de defensa contra los registros traumáticos y las culpas inconscientes, resulta amenazante reconocer la legitimidad de las reivindicaciones catalanas porque implicaría tener que admitir los rastros de traumas y culpas inconscientes que amenazan en su propio interior. ¿Tenemos que pasar por otra ciega reiteración de las dinámicas de una confrontación violenta? Es debido a la ciega repetición de las dinámicas generadas por los registros traumáticos en los cuerpos de cada individuo que la ultraderecha vuelve a aumentar el número de sus adeptos en todas partes. ¿Tenemos que esperar hasta que el mundo entero se venga abajo en una crisis generada por los traumas no resueltos y las culpas negadas y genere traumas y culpas todavía mayores, antes de ponernos a atender sus síntomas? En vez de esperar a que ya no haya otra opción, podríamos poner manos a la obra. Un buen primer paso podría ser dejar de considerar el conflicto hispano-catalán un asunto interior de España y reconocerlo como un asunto que nos concierne a cada uno individualmente y a todos como colectivo humano.

La lucha con la verdad y la mentira forma parte de la naturaleza humana
Dr. Robert Langs nos advierte de la importancia de reconocer que la lucha con la verdad y la mentira, consciente e inconsciente, forma parte de la naturaleza humana. El que comunica mentiras debería tener nuestra compasión y comprensión, afirma, y el que dice la verdad, nuestra más profunda admiración.

En todo caso, el cuerpo no miente. En el discurso de la señora Soraya Sáenz de Santamaría en el senado el día 26 de octubre 2017, se vislumbró lo que podría ser un indicio esperanzador de que, al menos su cuerpo, esté empezando a reconocer la insostenibilidad de la actitud del estado español: en varios momentos estuvo a punto de perder la voz.

Al escuchar el sonido de la voz de la gente se puede oír si realmente creen lo que dicen. Algunas personas están convencidas de decir la verdad, externamente, pero solo una parte de su cuerpo participa en el acto de dar expresión a lo que dicen, mientras otras partes, a menudo de mucha más envergadura, permanecen quietas. Entonces la voz suena impostada, falsa, sarcástica, dubitativa, burlona, hueca, estridente, forzada, paternalista, despreciativa... en la parte frontal superior del cuerpo, con un bloque oscuro inmóvil detrás. A esta observadora internacional del conflicto hispano-catalán las voces que justifican la aplicación del artículo 155, en el mejor de los casos, implican un 30% del cuerpo de los señores Rajoy, Méndez de Vigo, Maza, Rivera, Arrimadas, etc., en el acto de hablar. Lo que el 70% restante oculta puede, en realidad, resultar bastante inofensivo. Es la intensidad de las defensas contra eso que se esfuerzan por mantener apartado de su conciencia -y la nuestra- que puede convertirlo en algo realmente aterrador. Para descubrir en qué medida ese 70% representa una agenda ocultada de forma intencional y en qué medida es inconsciente, tendrían que estar dispuestos a establecer una relación veraz con ellos mismos y con los demás.

4 de noviembre 2017

Langs, Robert, Unconscious Communication in Everyday Life, Jason Aronson Inc., Northvale, 1993

Brigitte Hansmann
   Análisis de Patrones Arquetípicos
   Ciencias Lingüísticas Aplicadas
   DFA Reconocimiento de Patrones Somáticos
www.dfa-europa.com


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3 comentarios:

  1. He llegit avui, de nou i amb calma, el teu article: ������������������������
    M' hagués agradat tenir el vídeo de la Sáenz de Santamaría x veure.la i escoltar.la....
    El tema de la veritat i la mentida ha sorgit ara amb una força inusitada.

    Aquest patró de conducta allunya doncs la possibilitat d' encarar el tema, raonar, pensar, analitzar....és perillosíssim....

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  2. Disculpa: els romans amb interrogants volien ser aplaudiments!!!

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    1. Gràcies pel teu comentari.
      Crec que és important tenir present que la mentida neix de la incapacitat de fer front a alguna realitat, interna o externa, perquè reconèixer-la implicaria trobar-se amb quelcom que sembla intolerable dins dels paràmetres de la realitat coneguda. Per algú que no disposa de la flexibilitat i resiliència necessàries per adaptar-se al flux d’una realitat dinàmica, perdre els referents coneguts és equiparable a la mort, cosa que el sistema intenta evitar a tota costa. La primera necessitat d’un organisme es sobreviure. Encara que en ultima instància la mentida impossibilita la comunicació i capacitat d’estar en relació que afavoreixen la convivència i, per tant, la supervivència individual i col·lectiva, és atractiva per molta gent perquè ofereix una via ràpida per eludir la incomoditat i descarregar ansietat, encara que desprès en genera més, i molt més. Perillós, sí, però és molt freqüent. I així anem.
      Per poder encarar el tema, raonar, pensar, analitzar... com dius... serà necessari crear un espai on les persones implicades poden entendre que no perdran la vida, encara que hagin de reconèixer una sèrie de coses que s’estimarien més evitar, i on puguin experimentar les avantatges d’una relació basada en una comunicació veritable. Ara per ara, sembla difícil que el govern d’Espanya estigui disposat, de forma deliberada, a reconèixer fins a quin punt estan repetint els patrons d’autoritarisme, d’imposició colonial de la seva cultura i de la immaduresa de la seva comprensió y pràctica de la democràcia. Per una altra banda, s’estan retratant.
      De la mateixa manera que no t’emprenyes amb una criatura de poca edat perquè en els seus intents d’aprendre a caminar es cau de cul un cop i un altre, serà qüestió d’anar entrenant-nos amb uns comportaments propis d’una democràcia participativa, sense entrar en reacció a les seves ficades de pota, sinó assolir la llibertat dels presos i el retorn del nostre govern legítim a través d’una conducta cívica.
      En quant al vídeo del discurs de la SSS, el pots trobar a youtube.

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