jueves, 8 de noviembre de 2018

Círculo vicioso o espiral de aprendizaje – Traumas multi-generacionales --- Una trilogía: 11 de septiembre, 1 de octubre, 12 de octubre

Prólogo

Cuando una persona ha tenido una experiencia traumática necesita un tiempo para restaurar su equilibrio interior. Durante una temporada puede resultarle intolerable cualquier estímulo que tenga algún parecido con lo que pasó. Puede que evita el sitio o la clase de sitios donde sucedió; ciertos olores pueden provocar una reacción de rechazo; una voz o cadencia de voz, el sonido de una música o una lengua, o determinadas palabras pueden activar desde sensaciones que lo incomodan hasta reacciones violentas. La lista podría continuar infinitamente.

Algunas personas intentan organizar su vida para evitar esa clase de estímulos, pero incluso si lo logran –y a menudo no es posible-, desarrollan síntomas de estrés postraumático y toman medicamentos u otras drogas para suprimirlos. Por debajo del umbral del inconsciente, con el paso del tiempo aumenta la presión de las energías reprimidas que deberían ser metabolizadas para restaurar el equilibrio interior. A medida que la presión se incrementa, crece el esfuerzo necesario para apartarlas de la experiencia consciente.

Otras personas dan los pasos necesarios para metabolizar la experiencia, asimilan lo que tiene alguna utilidad para la continuación de su vida y evacuan lo que no la tiene. La vida de las personas del primer grupo se va reduciendo cada vez más. Suelen quedarse atrapadas en un círculo vicioso de repeticiones infinitas de dinámicas que vuelven a evocar las condiciones traumáticas. Los patrones de conducta que desarrollaron para defenderse contra las sensaciones que no toleran y la sensibilización hacia los estímulos que los desencadenan se transmiten de generación en generación. Esas personas viven desconectadas de un amplio espectro de su vida interior y a la defensiva ante un entorno que consideren hostil. 

El segundo grupo aprende de la experiencia. Aunque las personas pueden haber sufrido daños muy graves, al procesar la experiencia aprenden a crear mejores relaciones, a valorar la vida en general, la suya igual que la de los demás. Aprenden a reconocer y aprovechar oportunidades que la vida les ofrece y a ayudar a sus coetáneos y sucesores a continuar aprendiendo de los errores y aciertos propios y de los de otros.

En esta trilogía quiero ilustrar algunas dinámicas propias del trauma, algunas actividades que pueden ayudar a restaurar el equilibrio interior y otras que graban las huellas del trauma en el cuerpo y la psique cada vez más profundamente. Para describirlas he escogido tres fechas señaladas, relacionadas con experiencias traumáticas colectivas que pueden mostrar qué cura, qué traumatiza, qué eterniza el trauma en un círculo vicioso y cómo se puede aprender de él para transformarlo en una espiral de aprendizaje.

Escribí en catalán, como catalana  que he llegado a ser y, después, traduje al castellano. Como alemana que soy por haber nacido y crecido en Alemania, hija y nieta de padres y abuelos alemanes, diez años después del fin de la segunda guerra mundial, descubrí Cataluña en 1977. Encontré una tierra y un pueblo abierto que me permitió encontrar vías para explorarr mi vida interior y me dio la distancia de mi tierra natal que necesitaba para poder poner en perspectiva algo que sentía de lo cual no sabía más que me ponía enferma y de lo cual moriría joven, si no lograba identificar de qué se trataba y ponerle remedio. Me fue posible integrarme en la sociedad catalana y desarrollar las cosas que me hacen feliz y sentirme útil como persona y profesional. Llegué a descubrir qué me ponía enferma, primero en el ámbito personal y familiar, pero una sensación de resolución duradera apareció tan solo cuando reconocí la envergadura colectiva de lo que me estaba pasando.

Por ejemplo, de cara a los españoles y los catalanes, reconozco que como alemana soy portadora de una parte proporcional de la culpa de haber ayudado a las fuerzas rebeldes bajo el comando del general Franco tumbar el estado de derecho democrático de las repúblicas española y catalana, a imponer su régimen totalitario y a cometer y ocultar un gran número de crímenes contra la humanidad. Desde el punto de vista del reconocimiento de patrones somáticos (1) y del análisis de patrones arquetípicos (2) las dinámicas son claras. Ambas son herramientas que pueden ayudar a las personas a reconocer los patrones que desarrollaron para adaptarse y sobrevivir en un entorno de guerra y dictadura y a desarrollar conductas que fomentan una vida satisfactoria en paz y libertat.

Aunque esta trilogía se centra en Alemania, Cataluña y España, las dinámicas que mantienen la vida atrapada en el círculo vicioso del trauma multi-generacional y que pueden transformarlo en una espiral de aprendizaje son las mismas en todos los países del mundo. Empecé a escribir cada parte el día indicado en el título, primero en catalán, luego lo traducía al castellano, después al alemán y finalmente al inglés. Ojalá llegue a mucha gente en todas partes del mundo y ayude a dejar atrás las grabaciones del trauma y a crear buenas relaciones entre todos.

Durante el trabajo con mis clientes voy constatando continuamente que el cuerpo responde cuando se reconoce lo que lo atrapa en un patrón de tensión que causa dolor. Ayer, por ejemplo, una persona dijo que no sentía una parte de su pierna, que era como si no fuera suya. Le propuse hacer la prueba y entender esa sensación como una expresión verídica de la realidad, porque era posible que hubiera empezado a tensar la pierna tal como lo hizo por algo que sentía en su infancia en la relación con su madre, su padre u otra persona alegada y que realmente la tensión era más de aquella persona que de ella. Mientras hablaba tenía su pierna y su pie en mis manos. Fue impresionante sentir cómo el pie empezaba a pesar más a medida que la tensión del muslo se soltaba, mientras mis palabras llegaban a los oídos de la persona, incluso antes de que realmente pudiera formar una comprensión racional de lo que le estaba diciendo.

Cuando la tensión se suelta, suelen aflorar los contenidos emocionales que mantenía debajo del umbral de conciencia. Cuando se trata de asuntos de otras generaciones, a menudo hay que conocer contextos para entender las sensaciones y reconocer lo que señalan. Cuando se da en el blanco, el cuerpo responde. Si nada más son especulaciones que no vienen al caso, no pasa nada. De momento no sabemos qué pasó con eso del muslo, pero posiblemente una noticia, una película, una publicidad o una conversación que no se tiene más remedio que oír entre las personas sentadas detrás en el autobús, resuena con lo que pasó y suscita una respuesta en el cuerpo que aporta algún detalle que revela parte de la historia. O quizás en una futura sesión aparezca más información. Así, poco a poco…

Los traumas y las culpas que mantenemos debajo del umbral de conciencia nos persiguen desde el inconsciente, crean enfermedad, malas relaciones, fracasos y bancarrotas. Al llevarlos a la luz de la conciencia descubrimos que dan menos miedo y duelen menos de lo que podíamos imaginar al ver la sombra que proyectan. Si aprendemos a reconocer las sensaciones que fluyen en el cuerpo en el momento presente, podemos identificar las sensaciones que pertenecen a las situaciones traumáticas del pasado sin dejarnos llevar por los mecanismos de defensa que creamos o heredamos. Podemos soltarlos y enfocar nuestra atención en lo que sea preciso en el momento presente para crear buenas relaciones y una vida satisfactoria.

© Brigitte Hansmann, practicante de DFA reconocimiento de patrones somáticos y analista de patrones arquetípicos


(1)    Hansmann, B., Con los pies en el suelo,  Barcelona, Icaria, 1997
Respirar con árboles, Barcelona, Urano, 2013

(2)    Conforti, M., Field, Form and Fate – Patterns in Mind, Nature, and Psyche, Woodstock, CT: Spring Publications, 1999
Threshold Experiences – the Archetype of Beginnings, Assisi Insitute Press, Brattleboro, 2008


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En català aquí - In English hereHier auf deutsch

Círculo vicioso o espiral de aprendizaje – Traumas multi-generacionales
Una trilogía: 11 de septiembre, 1 de octubre, 12 de octubre
Parte 1: 11 de septiembre

Círculo vicioso o espiral de aprendizaje – Traumas multi-generacionales
Una trilogía: 11 de septiembre, 1 de octubre, 12 de octubre
Parte 2: 1 de octubre 

Círculo vicioso o espiral de aprendizaje – Traumas multi-generacionales
Una trilogía: 11 de septiembre, 1 de octubre, 12 de octubre
Parte 3: 12 de octubre

Cercle viciós o espiral d’aprenentatge – Traumes multi-generacionals --- Una trilogia: 11 de setembre, 1 d’octubre, 12 d’octubre

Pròleg

Quan una persona ha tingut una experiència traumàtica necessita un temps per restaurar el seu equilibri interior. Durant una temporada potser li resulta intolerable qualsevol estímul que tingui alguna semblança amb el que va passar. Potser evita el lloc o la mena de llocs on va passar; certs olors poden provocar reaccions de rebuig; una veu o cadència de veu, el so d’una música, d’una llengua o determinades paraules poden activar des de sensacions que l’incomoden fins a reaccions violentes. La llista podria arribar a ser infinita.

Algunes persones intenten organitzar la seva vida per evitar aquesta mena d’estímuls, però encara que ho assoleixin –sovint no és possible-, desenvolupen símptomes d’estrès posttraumàtic i prenen medicaments o altres drogues per suprimir-los. Sota el llindar de consciencia, amb el pas del temps tendeix a augmentar la pressió de les energies reprimides que s’haurien de metabolitzar per restaurar l’equilibri interior. En la mesura que la pressió incrementa, creix l’esforç necessari per apartar-les de l’experiència conscient.

Altres fan els passos necessaris per metabolitzar la seva experiència, assimilen el que té utilitat per la continuació de la seva vida i evacuen el que no la té. La vida del primer grup de persones es fa cada cop més reduïda. Acostumen quedar atrapades en un cercle viciós de repeticions infinites de dinàmiques que tornen a evocar les condicions traumàtiques. Els patrons de conducta desenvolupats per defensar-se contra les sensacions que no es toleren i la sensibilització envers dels estímuls que els desencadenen es transmeten de generació en generació. Aquestes persones viuen desconnectats d’un ample espectre de la seva vida interior i a la defensiva davant un entorn que experimenten com hostil.

El segon grup aprèn de l’experiència. Encara que la persona pot haver sofert danys molt greus, en processar l’experiència aprèn a crear millors relacions, a valorar la vida en general, la seva igual que la dels altres. Aprèn a reconèixer i aprofitar oportunitats que la vida li ofereix i a ajudar als seus coetanis i successors a continuar a aprendre dels errors i encerts propis i dels altres.

En aquesta trilogia vull il·lustrar algunes dinàmiques pròpies del trauma, algunes activitats que poden ajudar a restaurar l’equilibri intern i altres que profunditzen les seves petjades al cos i a l’ànima. Per descriure-les he escollit tres dates senyalades relacionades amb experiències traumàtiques col·lectives que poden mostrar què cura, què traumatitza, què eternitza el trauma en un cercle viciós i com se’n pot aprendre per transformar-lo en una espiral d’aprenentatge.

Escric en català, com a catalana que he arribat a ser. Com a alemanya que sóc per haver nascut i crescut a Alemanya, filla i neta de pares i avis alemanys, deu anys desprès de la fi de la segona guerra mundial, vaig descobrir Catalunya l’any 1977. Hi vaig trobar una terra i un poble obert que m’ha permès trobar vies per explorar la meva vida interior i m'ha donat la distància de la meva terra natal que necessitava per poder posar en perspectiva quelcom que sentia que em posava malalta i em faria morir jove, si no identificava què era i hi trobava remei. Vaig poder integrar-me a la societat catalana i desenvolupar les coses que em  fan feliç i sentir-me útil com persona i professional.Vaig trobar què em posava malalta, primer a l’àmbit personal i familiar, però una sensació de resolució duradora només va aparèixer en reconèixer l’envergadura col·lectiva del que m'estava passant.

Per exemple, de cara als espanyols i als catalans, reconec que com a alemanya soc portadora d’una part proporcional de la culpa d’haver ajudat a les forces rebels sota el comandament del general Franco a tombar l’estat de dret democràtic de les repúbliques espanyola i catalana, a imposar el seu règim totalitari i a cometre i ocultar un gran nombre de crims contra la humanitat. Des del punt de vista del reconeixement de patrons somàtics (1) i de l’anàlisi de patrons arquetípics (2) les dinàmiques son molt clares. Ambdues son eines que poden ajudar a les persones a reconèixer els patrons que es van desenvolupar per adaptar-se i sobreviure en un entorn de guerra i dictadura i a desenvolupar conductes que promouen una vida satisfactòria en pau i llibertat.

Encara que aquesta trilogia es centra en Alemanya, Catalunya i Espanya, les dinàmiques que mantenen la vida atrapada en el cercle viciós del trauma multi-generacional i que poden transformar-lo en una espiral d’aprenentatge son les mateixes a tots els països del món. Vaig començar a escriure cada part el dia indicat al títol, en català, desprès la traduïa al castellà, desprès a l’alemany i finalment a l’anglès, abans del dia de la part següent. Tant de bo arribi a molta gent arreu el món i ajudi a deixar enrere les gravacions traumàtiques i a crear bones relacions entre tots plegats.

Durant el treball amb els meus clients vaig constatant contínuament que el cos respon quan s’ha reconegut el que l’atrapa en un patró de tensió que causa dolor. Ahir mateix, una persona deia que no sentia una part de la seva cama, que era una sensació com si no fos d’ella. Li vaig proposar que podríem fer la proba i entendre aquesta sensació com una expressió verídica de la realitat, perquè era possible que ella hagués començat a tensar la cama de la manera que ho feia per quelcom que havia sentit de petita en la relació amb la seva mare, el seu pare o algun altre persona al·legada i que realment aquella tensió era més d’aquella persona que d’ella mateixa. Mentre parlava tenia la seva cama i el seu peu a les meves mans. Era impressionant sentir com el peu començava a pesar més a mida que la tensió a la cuixa s'afluixava, mentre les meves paraules arribaven a l’oïda de la persona, fins i tot abans de que realment pogués formar una comprensió racional del que deia.

Quan la tensió s’afluixa, acostumen aflorar els continguts emocionals que mantenia sota el llindar de consciència. Quan es tracta d’assumpte d’altres generacions, sovint s’ha de conèixer context per entendre les sensacions i reconèixer el que senyalen. Quan es dona al blanc, el cos respon. Si només son especulacions que no venen al cas, no passa res. De moment no sabem què passa amb allò de la cuixa, però potser una notícia, una pel·lícula, una publicitat o un conversa que se sent al seient de darrera a l’autobús ressona amb el que va passar i suscita una resposta al cos que aporta algun detall i revela una part de la història. O potser en una futura sessió apareix més informació. I així, mica a mica...

Els traumes i les culpes que mantenim sota el llindar de consciència ens persegueixen des de l’inconscient, creant malaltia, males relacions, fracassos i bancarrotes. En portar-los a la llum de la consciència descobrim que fan menys por i mal del que podríem imaginar-nos en veure l’ombra que projecten. Si aprenem a reconèixer les sensacions que flueixen al cos en el moment present, podem identificar les sensacions que pertanyen a les situacions traumàtiques del passat, sense deixar-nos portar pels mecanismes de defensa que vam crear o heretar. Podem deixar-los anar i enfocar la nostra atenció en el que cal en el moment present per crear bones relacions i una vida satisfactòria.

© Brigitte Hansmann, practicant de DFA reconeixement de patrons somàtics i analista de patrons arquetípics

(1)    Hansmann, B., Con los pies en el suelo,  Barcelona, Icaria, 1997
Respirar con árboles, Barcelona, Urano, 2013
(2)    Conforti, M., Field, Form and Fate – Patterns in Mind, Nature, and Psyche, Woodstock, CT: Spring Publications, 1999
Threshold Experiences - the Archetype of Beginnings, Assisi Insitute Press, Brattleboro, 2008

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Cercle viciós o espiral d’aprenentatge – Traumes multi-generacionals
11 de setembre, 1 d’octubre, 12 d’octubre
Part 1: 11 de setembre

Cercle viciós o espiral d’aprenentatge – Traumes multi-generacionals
11 de setembre, 1 d’octubre, 12 d’octubre
Part 2: 1 d’octubre 

Cercle viciós o espiral d’aprenentatge – Traumes multi-generacionals
Una trilogia: 11 de setembre, 1 d’octubre, 12 d’octubre
Part 3: 12 d’octubre 

domingo, 4 de noviembre de 2018

Círculo vicioso o espiral de aprendizaje – Traumas multi-generacionales --- Una trilogía: 11 de septiembre, 1 de octubre, 12 de octubre

Parte 3: 12 de octubre

Who are the invaders
Quiénes son los invasores
Darryl Wilson, Pit River Nation

Los invasores

Tiene razón, pensé a finales del verano de1984, cuando leí en la publicación oficial de la Nación Mohicana, los Akwesasne Notes, lo que Darryl Wilson dijo de los invasores. Pensaba ¿qué nos pasa? ¿Qué nos impulsa a luchar unos contra otros, a sembrar destrucción, guerras y conflictos, asesinatos, violaciones, pillaje?

Empezando por explorar el continente que es mi propio cuerpo me convertí en estudiante de la interrelación entre el cuerpo, la mente, la psique y el entorno para entender cómo funcionamos los seres humanos. Lo que descubrí hasta la fecha de hoy, en 34 años de investigación personal y profesional como practicante del Duggan/French Approach (DFA) de reconocimiento de patrones somáticos y analista de patrones arquetípicos, corrobora por todos los lados que esta violencia no es expresión de la naturaleza humana en sí, sino que se debe al hecho de no conocerla y de estar en conflicto con ella. La violencia es un recurso a nuestro alcance que a corto plazo puede sacarnos de una situación peligrosa, pero sus costes son tan elevados que a la larga no sale a cuenta ni es productiva.

Si entendemos que la violencia surge de no conocer la naturaleza de lo que somos como seres vivos y de estar en conflicto con ella, podemos crear condiciones que nos ayudan a explorar nuestro ser interior y aprender a establecer relaciones pacíficas y generativas con nosotros mismos y con los demás. La vida ha evolucionado hasta el actual grado de complejidad y diversidad a base de afinidad i cooperación. Nosotros somos el resultado de este proceso, por tanto, son principios fundamentales inherentes a nuestra naturaleza. Una cultura que se rige por estos principios cumple unos requisitos básicos para crear una sociedad próspera y cohesionada.

El 12 de octubre también es el Dia de la Virgen del Pilar

La Hispanidad

España se enorgullece de haber descubierto aquel “nuevo mundo” en ultramar que llamamos América, y cada año, el 12 de octubre, lo celebra como fiesta nacional a bombo y platillo con desfiles de soldados y ostentosas exhibiciones de su armamento. El relato oficial del descubrimiento obvia el hecho de que aquellas tierras ya habían sido descubiertas por otra gente que vivía allí desde hacía miles de años y había desarrollado sus propias civilizaciones. Viste de proeza heroica lo que fue invasión y colonización a base de una violencia cruenta y sostenida, culpa que España comparte con otros países europeos. A lo largo de los siglos hasta la actualidad, el estado español oculta a su población lo que las guerras y los genocidios perpetrados para expandir sus territorios realmente costaron. Por ahora, la mayoría de representantes del estado y una gran parte de la población se niegan a reconocer los resultados que produjeron. Es muy probable que realmente no tengan conciencia de ello. 

El 12 de octubre de 2018 oí una señora española de cierta edad intentar decir qué significaba para ella la celebración del día de la Hispanidad. Estaba tan emocionada que apenas le salían las palabras. Era emoción auténtica por el significado de ese día. No era miedo escénico, estaba encantada de poder hablar de ello en la tele. Dijo que lo que sentía era tan grande y tan emocionante que la nutría por todo un año, un orgullo tan grande… no pudo continuar porque la intensidad de su emoción le impidió encontrar palabras para describir de qué se sentía orgullosa. Un síntoma típico de trauma es no poder hablar de ello. Un orgullo tan grande que no se puede expresar con palabras suele ser el aspecto tolerable de la cara intolerable de la emoción: la vergüenza. El orgullo y la vergüenza son los dos extremos de una misma emoción relacionada con la valoración de la propia persona, de los grupos humanos con los que uno se identifica y de sus actos. Una saludable autoestima vendría a ser el punto de equilibrio al medio entre los dos polos.

El mito del origen de España se sitúa en el matrimonio entre los que fueron denominados los Reyes Católicos de las Españas, aunque al morir Isabel, Fernando dejó de ser rey de Castilla. Es decir, un reino unido realmente no existió. El nombre de España es la castellanización del nombre latino Hispania que designaba la unidad geográfica de la península ibérica. Isabel y Fernando ciertamente aspiraban a expandir sus reinos para incluir toda la península y más, logrando sus objetivos en la mayoría de casos en base a la violencia organizada, como la conquista del reino de Granada y del reino de Navarra, de las Islas Canarias y de diversas zonas de África. También las bodas, aunque quedaran en el círculo limitado de familiares próximos, les servían para la finalidad de expandir sus ámbitos de influencia. Otro importante instrumento de su poder real fue la inquisición y la conversión forzosa de judíos y musulmanes o, alternativamente, su expulsión. La invasión de las tierras en ultramar proporcionó una gran parte de los medios para financiar todas esas guerras.

Evidentemente, España no tiene la exclusiva de la codicia y las atrocidades. Pero el hecho de celebrarlo como expresión de la grandiosidad del país, en vez de reconocer los crímenes que se cometieron, asumir la culpa y, en la medida de lo posible, reparar los daños, asegura la reiteración ad infinitum de la bancarrota moral y económica que el estado español sufre en los últimos quinientos años y talla los rastros del estrés postraumático cada vez un poco más profundamente en el inconsciente colectivo de los españoles.

Funciones arquetípicas

Las funciones arquetípicas son equiparables a una especie de campo de fuerza que organiza un flujo de energía entre dos polos, como en una pila. Para alimentar un aparato, las pilas deben introducirse con la orientación correcta. Si se colocan al revés, el aparato no funciona e incluso puede estropearse. También para funcionar bien en el campo gravitatorio de la Tierra conviene tocar de pies al suelo para tener unos buenos fundamentos y encontrar un buen equilibrio y una buena orientación de las estructuras corporales en relación con este campo. Lo mismo es cierto de las funciones pertinentes a la profesión o posición de una persona o a las diversas instituciones de la vida pública.

La función arquetípica del estado es la administración de la vida pública para el bien de toda la población. Utilizar las instituciones del estado para acumular bienes, poder y privilegios a costa de la población es como caminar con las manos, mientras los pies se extienden hacia el cielo. Durante un tiempo puede parecer una gesta espectacular que embriaga a los que demuestran su poder ante la gente impresionable, pero los costes de mantenerse en esta posición son muy elevados, lo que se puede hacer es muy limitado y tarde o temprano las fuerzas van a desfallecer y los recursos disponibles se gastan.

La función de la religión es la de facilitar vías para conectar con la fuerza creadora de la vida. El abuso de esta función para la gratificación personal y el apoyo de estructuras insostenibles de poder estatal a costa de la población deja a esta sin refugio ante un ejercicio de poder que, en vez de facilitar la convivencia y cohesión social, las socava y aleja a las personas de las fuentes de la creatividad de su vida.

Ante un peligro un niño instintivamente busca refugio con los padres que después de engendrar, gestar y darlo a luz, tienen la función arquetípica de amar, proteger, alimentar, vestir, educar y prepararlo para la vida adulta. Si los padres abusan estas funciones para gratificar sus propios deseos o para someterse a unas estructuras de poder estatales o eclesiásticas abusivas, el peligro son ellos o se transmite a través de ellos. De este modo se rompen los tejidos psíquicos e interpersonales en los que se basa la convivencia y la calidad de vida individual y colectiva; y el desarrollo de la humanidad en general se atasca en un círculo vicioso de relaciones destructivas.

Complejos autónomos de la psique

No sabemos cómo usar lo que somos porque no lo hemos aprendido. Somos seres complejos y no es fácil gestionar el amplio abanico de posibilidades de expresar lo que somos. Quizás sea simplemente porque somos una especie relativamente joven y es ahora que empezamos a tener las capacidades necesarias para aprender a ir más allá del punto de vista antropocéntrico y egocéntrico que ha ido dominando la historia cultural de la edad moderna y contemporánea. De hecho, a escala histórica, los quinientos y pico de años que hace desde que Colon decidió llevarse seis “ejemplares” de la gente que encontró en las tierras que afirma haber descubierto para sus soberanos no es un tiempo muy largo. Ni siquiera se planteó que la gente que vivía en aquellas tierras evidentemente ya las había descubierto, porque no reconoció su estatus como seres humanos con los mismos derecho que él y sus soberanos. Puesto que no eran cristianos, decía la ley, no tenían derecho a poseer tierras y se les podía subyugar y utilizar para lo que fuera.

Básicamente esta actitud se reduce a una cuestión de territorialidad y jerarquía, de lograr una posición de dominio sobre los otros. Son funciones reguladas por las partes más antiguas del sistema nervioso que coordinan las funciones vitales: los ritmos del latido del corazón, de la respiración, de la digestión, de sueño y vigilia y también la tonicidad de la musculatura, que da forma a nuestros patrones de tensión habitual, las conductas instintivas, rituales, territoriales y jerárquicas. Es una parte primitiva del sistema nervioso que se ha modificado poco desde su origen en tiempos prehistóricos. No sabe del paso del tiempo.

El patrón de tensión habitual nos hace hacer lo que hacemos  porque lo hacemos, porque siempre lo hemos hecho así y, en ese nivel, no sabemos que podríamos no hacerlo o hacerlo de un modo distinto. Hacerlo en la manera a la que nos hemos habituado nos ha servido para sobrevivir; es evidente porque aquí estamos, vivos, y empezamos a hacerlo ante algún estímulo que parecía amenazar nuestra supervivencia. Puede haber sido algo tan simple como, por ejemplo, no sentirse merecedor de ser amado, debido a las malas sensaciones que transcurren en el cuerpo, por más que nos esforcemos para no darles espacio y ser buenos. Si somos tan malos como la mala sensación en el cuerpo parece denotar, no querrán amarnos, cuidarnos y protegernos y, como niños pequeños, no podemos valernos a solas, es decir, moriríamos. Pero podría ser, por ejemplo, que la mala sensación en el cuerpo realmente provenga de un trauma que nuestro abuelo sufrió en la guerra, que nuestra madre hiciera todo lo que pudo para sobreponerse a las sensaciones que llegaron a su propio cuerpo a través del contacto y la interacción con su papá y que lo haya transmitido a nosotros por la misma vía.

Cuando usamos la tensión física de nuestros músculos para parar el flujo de sensaciones que nos parecen indeseables y esta tensión se vuelve habitual, las sensaciones indeseables permanecen en el cuerpo, por debajo del umbral de la conciencia como una amenaza continua e irrumpen cuando nuestras defensas bajan. Ocupan un espacio en el cuerpo, emiten una resonancia y se activan en reacción a estímulos que se parecen a las condiciones bajo las cuales aparecieron inicialmente. Así contribuyen a crear y recrear situaciones en las cuales esta clase de sensación tienen sentido; incluso si las condiciones iniciales pertenecieron a la vida de un antepasado y dejaron su rastro en nuestro cuerpo transmitido a través del contacto, el material genético o las dinámicas en el campo de fuerza de la familia. 

La tensión aísla las partes del cuerpo y de la psique ocupadas por esas sensaciones y las aparta del resto de nuestra personalidad. De esta manera no pueden participar en el desarrollo de las habilidades adultas. Permanecen ancladas en el grado de desarrollo que teníamos cuando empezamos a apartar las sensaciones de guardamos en ellas.

Carl Gustav Jung denominaba esas partes aisladas complejos autónomos de la psique. Cuando un suceso activa un complejo autónomo, éste eclipsa las capacidades de funcionamiento adulto como una posesión o un embrujo. Bajo el dominio de esta reactividad la persona puede percibir el mundo nada más que en función de su complejo y es incapaz de atender a razones.

Complejos culturales

El director de la Depth Psychology Alliance James Newell describe un complejo como
… una red de ideas y emociones que pueden haber sido olvidadas o que simplemente eran demasiado complicadas para poder procesarlas en un estado de desarrollo más temprano. Pero la energía contenida en estos complejos continua funcionando de forma autónoma, trastornando nuestros planes, por bien que las hayamos elaborados, independientemente de nuestras intenciones conscientes. (Newell, 2018).

No solo las personas sino también las culturas pueden caer bajo el dominio de complejos autónomos. (Kimbles, 2000). A menudo los inicios de la formación de un complejo están relacionados con un trauma subyacente. (Newell, 2018) Por ahora, la investigación del estrés postraumático principalmente se ha concentrado en las víctimas de violencia y otras conductas moralmente repugnantes y también en los que fueron testigos. Pero los síntomas debilitantes del estrés postraumático también se observan en las personas que comenten actos violentos, incluso si lo hacen amparados por la ley o en defensa de ella. (MacNair, 2005).

La idea fija del estado español de la unidad de España es un ejemplo de un complejo autónomo cultural. Aparte del gasto económico, la sangre derramada, las vidas truncadas, la desertificación y erosión de las tierras, uno de los costes más devastadores de la violencia perpetrada para imponer esta idea a los pueblos que tienen una idea diferente es la desconexión de las personas de su propio ser interior. Incapaces de conectar consigo mismos no pueden conectar tampoco con otros ni con la fuerza creadora de la vida.

Una parte de la psique colectiva española es cautiva en la red de ideas y emociones de los responsables del derramamiento de sangre y del sufrimiento humano que su voluntad de imponerla a cualquier precio causó  y permanece atascada en el estadio de desarrollo de aquella era.
Independientemente de la actual intención consciente declarada de funcionar como un estado de derecho democrático, el complejo eclipsa las capacidades necesarias para funcionar como tal. Las instituciones y amplios sectores de la población española están atrapadas en esta red, porque las ideas y las emociones no pudieron ser procesadas en los tiempos del supuesto origen de España porque hacerlo habría cuestionado el mito de la superioridad cristiana. La energía de estas ideas y estas emociones continúa funcionando de forma autónoma y trastorna la convivencia democrática. El golpe de estado de las fuerzas rebeldes bajo el comendado del general Franco y el régimen impuesto por él es un ejemplo de plena activación de este complejo cultural con efectos que se extienden hasta la actualidad. 

Para despertar de la posesión y recuperar el equilibrio interno personal y colectivo es imprescindible reconocer las ideas y emociones de esta red como lo que son, el resultado de las aspiraciones de unas personas hambrientas de poder para compensar la desconexión de su propio ser causada por el trauma inducido por los actos perpetrados por ellos mismos. Entender las ideas y emociones en los contextos en los que se originaron ayuda al sistema nervioso a ponerse al día de la realidad del momento presente.

Un mundo interconectado e interrelacionado

La realidad es (y era) que vivimos en una mundo interconectado e interrelacionado a todos los niveles donde los conceptos que dan superioridad a unos sobre otros no tienen cabida. La unidad de España no se puede lograr ni defender, ni con armas ni con tribunales, porque no es más que una idea, un deseo de unos cuantos que choca con el derecho de otros de querer otra cosa. En realidad no existe. El uso de la violencia para imponer la voluntad de unos a otros puede funcionar durante un tiempo porque inspira miedo. Pero el miedo paraliza el desarrollo humano del conjunto: de las víctimas, de los perpetradores, de los testigos que miran sin poder hacer nada para impedir la violencia y de los que miran hacia otro lado para no verla.

Para poder actuar con responsabilidad necesitamos una percepción clara de la realidad de los que somos como seres vivos, como persona individual, como miembros de los colectivos a los que pertenecemos, de nuestro entorno inmediato y extenso, y de las relaciones entre todo eso. La primera parte de nuestro sistema nervioso que se desarrolla, una vez que hemos llegado a este mundo, regula las percepciones sensoriales. Las estructuras que permiten la conciencia de existir como individuo, con un “yo”, se crean más tarde, bajo la influencia de las experiencias de los primeros tiempos.

El conocimiento del bien y del mal que nos expulsó del estado paradisíaco de los tiempos de fusión con el conjunto, propia de la fase inicial de la vida, nos hace identificarnos con las formas de ocupar el espacio y de movernos en la vida que hemos creado con la tensión de nuestros músculos para evitar las malas sensaciones y para esforzarnos a obtener buenas sensaciones. Pero lo que es bueno desde una perspectiva, desde un punto de vista distinto, puede ser malo. Y viceversa.

Las sensaciones que nos dan miedo, nos hacen daño o nos parecen indeseables por alguna otra razón pueden transmitir información que puede tener una importancia vital. Apartarlas de la conciencia puede exponernos a energías o situaciones que pueden poner en peligro nuestra supervivencia. De la conciencia del bien y del mal se derivan dos movimientos: el de acercarnos y el de alejarnos o separarnos, la atracción, la afinidad, el amor, por un lado, y el rechazo y el miedo por el otro. El rechazo y el miedo cumplen una función importante para proteger nuestra integridad física y nuestra vida; pero solo el movimiento de acercarnos, la afinidad, la atracción, el amor facilita el desarrollo de la vida en las múltiples formas de expresión de la complejidad y diversidad que la hacen rica y capaz de afrontar a todo tipo de situaciones de forma creativa sin miedo. Acercarnos internamente  a las sensaciones que transcurren en el cuerpo, aunque den miedo, puede revelar aspectos de nuestra historia que pueden curar heridas antiguas, restablecer vínculos rotos y abrir vías por donde pueden fluir el amor y la comprensión.

Aprender a reconocer sensaciones

La reactividad de los patrones de tensión habitual basados en el rechazo, en el miedo, en el afán de poder y el deseo de sentirse amadas aíslan a las personas en su ignorancia del hecho de que, cuando apartan de su experiencia consciente los aspectos de su propio ser que consideran intolerables, ellas mismas crean separación. Así, la negación del estado español de reconocer el derecho de autodeterminación del pueblo catalán, por ejemplo, crea la separación que tanto le asusta y tanta rabia le da.

Puesto que la sombra de lo que no podemos ver en nuestro interior se proyecta sobre el entorno, es posible reconocerla a través de las sensaciones relacionadas con las emociones intensas que determinadas personas actitudes o situaciones nos despiertan. En vez de dejarnos llevar por la reactividad, podemos aprovechar la intensidad de lo que sentimos para vernos a nosotros mismos reflejados en el espejo de la situación. Para poder hacerlo es indispensable aprender a reconocer las sensaciones que transcurren en nuestro interior. Solo así podremos discernir las sensaciones que nos informan de estados que requieren una respuesta de aquellas que nos mantienen en la reactividad de los automatismos que resultan destructivos. Aunque en el pasado hayan servido para apartar de nuestra conciencia cosas que en aquel entonces no éramos capaces de tolerar, para restaurar el equilibrio interno es imprescindible ir más allá de esos automatismos.

El miedo a las sensaciones que en el pasado apartamos de la experiencia consciente nos mantiene en la reactividad a la situación del pasado. El amor a la vida nos da el valor de afrontar el miedo para reconocerlas. Es posible que al sentirlas nos demos cuenta de que hay que renunciar a algunos privilegios, pero las interrelaciones e interconexiones con la maravillosa inmensidad del mundo son infinitamente más ricas, interesantes y satisfactorias que cualquier privilegio que se puede haber obtenido a costa de otros. En todo caso, al sentirlas se nos abre una vía para convertir el círculo vicioso del trauma multi-generacional en espiral de aprendizaje.

© Brigitte Hansmann, practicante de DFA reconocimiento de patrones somáticos y analista de patrones arquetípicos

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Círculo vicioso o espiral de aprendizaje – Traumas multi-generacionalesUna trilogía: 11 de septiembre, 1 de octubre, 12 de octubre
Parte 1: 11 de septiembre

 Círculo vicioso o espiral de aprendizaje – Traumas multi-generacionalesUna trilogía: 11 de septiembre, 1 de octubre, 12 de octubre 
Parte 2: 1 de octubre

Kimbles, S. (2000). The Cultural Complex and the Myth of Invisibility. In Singer, T. Ed. The Vision Thing: Myth, Politics and Psyche in the World. New York, NY: Routledge.

MacNair, R. (2005). Perpetration-Induced Traumatic Stress: The Psychological Consequences of Killing. Bloomington, IN: Authors Choice.

Newell, J. (2018), The Archetypal Roots of Multi-Generational Trauma in the Americas,  http://www.depthpsychologyalliance.com/profiles/blogs/roots-of-cultural-chaos , (24 de octubre 2018)

Wilson, D. (1984), Pit River Nation: A Call for Native Unity, Akwesasne Notes, Mohawk Nation, via Rooseveltown, NY

Cercle viciós o espiral d’aprenentatge – Traumes multi-generacionals - Una trilogia: 11 de setembre, 1 d’octubre, 12 d’octubre


Part 3: 12 d’octubre


Who are the invaders
Qui són els invasors
Darryl Wilson, Pit River Nation

Els invasors

Té raó, vaig pensar a finals de l’estiu 1984 quan llegia a la publicació oficial de la Nació Mohicana, els Akwesasne Notes,  el que en Darryl Wilson deia dels invasors. Pensava, què ens passa? Què ens impulsa a lluitar uns contra els altres, a sembrar destrucció, guerres i conflictes, assassinats, violacions, pillatge?

Començant per explorar el continent que és el meu propi cos em vaig convertir en estudiant de la interrelació entre cos, ment, psique i entorn per entendre com funcionem els humans. El que he descobert fins ara, en 34 anys de recerca personal i professional com practicant del Duggan/French Approach (DFA) de reconeixement de patrons somàtics i analista de patrons arquetípics, corrobora per tots els costats que aquesta violència no és expressió de la natura humana en sí, sinó més aviat es deu al fet de no conèixer-la i d’estar en conflicte amb ella. La violència és un recurs al nostre abast que a curt termini pot treure’ns d’una situació perillosa, però els seus costos són tant elevats que a la llarga ni surt a compte ni és productiva.

Si entenem que la violència sorgeix de no conèixer la naturalesa del que som com éssers vius i d’estar en conflicte amb ella, podem crear condicions que ens ajuden a explorar l’ésser interior i a aprendre a establir relacions pacífiques i generatives amb nosaltres mateixos i amb els altres. La vida ha evolucionat al present grau de complexitat i diversitat a base de afinitat y cooperació. Nosaltres en som el resultat, per tant, són principis fonamentals inherents a la nostra natura. Una cultura que es regeix per aquest principis compleix uns requisits bàsics per crear una societat pròspera i cohesionada.

El dia 12 d'octubre també és el Dia de la Verge del Pilar

La Hispanitat

Espanya s’enorgulleix d’haver descobert aquell “nou món” en ultramar que vam anomenar Amèrica, i cada any, el 12 d'octubre, ho celebra com festivitat nacional a so de bombo i platerets amb desfiles de soldats i ostentoses exhibicions del seu armament. El relat oficial del descobriment obvia el fet que aquelles terres ja havien segut descobertes per una altra gent que hi vivia des de feia milers d’anys i hi havia desenvolupat les seves pròpies civilitzacions. Vesteix de proesa heroica el que va ser invasió i colonització a base d’una violència cruenta i sostinguda, culpa que Espanya comparteix amb altres països europeus. Al llarg dels segles fins a l’actualitat, l’estat espanyol ha anat amagant a la seva població el que les guerres i els genocidis perpetrats per expandir els seus territoris realment van costar. I, ara per ara, la majoria de representants de l’estat i una gran part de la població es neguen a reconèixer els resultats que van produir. És molt probable que realment no en tenen consciència. 

El 12 d’octubre 2018 vaig sentir una senyora espanyola de certa edat intentar dir el que la celebració del dia de la Hispanitat significava per ella. Estava tant emocionada que amb prou feines li sortien les paraules. Era emoció autèntica pel significat d’aquell dia. No era por escènica; estava encantada de poder parlar-ne a la tele. Deia que el que senti era tan gran i tan emocionant que la nodria per tot un any, un orgull tan gran... no va poder continuar perquè la intensitat de la seva emoció li impedia trobar paraules per descriure de què estava orgullosa. Un símptoma típic de trauma és no poder parlar-ne. Un orgull tan gran que no es pot expressar en paraules acostuma ser l’aspecte tolerable de la cara intolerable de la l’emoció: la vergonya. L’orgull i la vergonya són els dos extrems d’una mateixa emoció relacionada amb la valoració de la pròpia persona, dels grups humans amb els que hom s’identifica i dels seus actes. Una saludable autoestima vindria a ser el punt d’equilibri al mig entre els dos pols.

El mite de l’origen d’Espanya el situa al matrimoni entre els que van ser anomenats els Reis Catòlics de les Espanyes, malgrat que en morir Isabel, Fernando va deixar de ser rei de Castella. És a dir, un regne unit realment no hi va haver. El nom d’Espanya és la castellanització del nom llatí Hispania que designava la unitat geogràfica de la península ibèrica. Isabel i Fernando certament aspiraven a expandir els seus regnes per incloure-hi tota la península i més, assolint els seus objectius en la majoria de casos a base de violència organitzada, com la conquesta del regne de Granada i del regne de Navarra, les illes Canàries i diverses zones d’Àfrica. També els casaments, encara que fossin al cercle restringit de familiars pròxims, els servien per la finalitat d’expandir els seus àmbits d’influència per incloure-hi, per exemple, també a Portugal. Un altre important instrument del seu poder real va ser la inquisició i la conversió forçosa de jueus i musulmans o, alternativament, la seva expulsió. La invasió de les terres en ultramar va procurar una gran part dels mitjans per finançar totes aquestes guerres.

Evidentment, Espanya no té la exclusiva de la cobdícia i les atrocitats. Però el fet de celebrar-les com expressió de la grandiositat del país, enlloc de reconèixer els crims comesos, assumir la culpa i, en la mida de lo possible, reparar els danys, assegura la reiteració ad inifinitum de la bancarrota moral i econòmica que l’estat espanyol està patint en els darrers cinc cents anys i talla els rastres de l’estrès posttraumàtic cada any una mica més profundament a l’ànima col·lectiva dels espanyols. 

Funcions arquetípiques

Les funcions arquetípiques són equiparables a una mena de camp de força que organitza un flux d’energia entre dos pols, com en una pila. Per alimentar un aparell, la pila s’ha d’introduir amb l’orientació correcta. Si es posa al revés, l’aparell no funciona i fins i tot, amb el temps, es pot espatllar. També per poder funcionar be en el camp gravitatori de la Terra, convé tocar de peus a terra per tenir uns bons fonaments i trobar un bon equilibri i una bona orientació de les estructures corporals en relació amb aquest camp. Lo mateix és cert de les funcions pertinents a la professió o la posició d’una persona  o a les diverses institucions de la vida pública.

La funció arquetípica de l’estat és l’administració de la vida pública pel be de tota la població. Fer servir les institucions de l’estat per acumular bens, poder i privilegis a costa de la població és equiparable a caminar amb les mans, estenent els peus cap al cel. Durant un temps pot semblar una gesta espectacular que embriaga als que demostren el seu poder a la gent impressionable, però els costos de mantenir-se en aquesta posició son molt elevats, el que s’hi pot fer és molt limitat i tard o d’hora defalleixen les forces i es gasten els recursos disponibles.

La funció de la religió és facilitar vies per connectar amb la força creadora de la vida. L’abús d’aquesta funció per la gratificació personal i pel recolzament d’estructures insostenibles de poder estatal a costa de la població la deixa sense refugi davant un exercici de poder que, enlloc de facilitar la convivència i cohesió social, les sucava i allunya les persones de les fonts de la creativitat de la seva vida. 

Davant un perill un nen instintivament busca refugi amb els pares que, després d’engendrar, gestar i donar-lo a llum, tenen la funció arquetípica estimar, protegir, nodrir, vestir, educar i preparar-lo per la vida adulta. Si els pares abusen aquestes funcions per la gratificació dels seus propis desitjos o per sotmetre’s a unes estructures de poder estatals i eclesiàstiques abusives, el perill són ells o es transmet a través d’ells. D’aquesta manera es trenquen els teixits psíquics i interpersonals en les que es basen la convivència i la qualitat de vida individual i col·lectiva; i el desenvolupament de la humanitat en general s’encalla en un cercle viciós de relacions destructives.

Complexos autònoms de la psique

No sabem com fer servir el que som perquè no ho hem après. Som éssers complexos i no és fàcil gestionar l’ampli ventall de possibilitats d’expressar el que som. Potser simplement és perquè som una espècie relativament jove i és ara que comencem a tenir les capacitats necessàries per aprendre a anar més enllà del punt de vista antropocèntric i egocèntric que ha anat dominant la història cultural de la edat moderna i contemporània. De fet, a escala històrica, els cinc cents i pico d’anys què fa d’ençà Columbus va decidir emportar-se sis “exemplars” de la gent que va trobar a les terres que afirmava haver descobert pels seus sobirans no és un temps gaire llarg. No va ni tant sols plantejar-se que la gent que hi vivia evidentment ja havia descobert aquestes terres, perquè no reconeixia el seu estatus d’éssers humans amb els mateixos drets que ell i els seus sobirans. Com que no eren cristians, deia la llei, no tenien dret a posseir terres i se’ls podia sotmetre i utilitzar pel que fos.

Bàsicament aquesta actitud es redueix a una qüestió de territorialitat i jerarquia, d’assolir una posició de domini sobre els altres. Això són funcions regulats per les parts més antigues del nostre sistema nerviós que coordinen les funcions vitals: els ritmes del batec del cor, de la respiració, de la digestió, de son i vigília i també la tonicitat de la musculatura, que dona forma als nostres patrons de tensió habitual, les conductes instintives, rituals, territorials i jeràrquiques. És una part primitiva del sistema nerviós que ha canviat poc des dels seus orígens en temps prehistòrics. No sap res del pas del temps.

El patró de tensió habitual ens fa fer el que fem perquè ho fem, perquè sempre ho hem fet així i, en aquest nivell, no sabem que podríem no fer-lo o fer-lo d’una altra manera. Fer-lo de la manera a la que ens vam habituar ens ha servit per sobreviure; això és evident perquè estem aquí vius i vam començar a fer-lo davant d’algun estímul que semblava amenaçar la supervivència. Pot haver segut alguna cosa simple com, per exemple, no sentir-se mereixedor der ser estimat, degut a les males sensacions que hi ha en el cos, per més que ens esforcem per no donar-los espai i ser bons. Si som tan dolents com la mala sensació en el cos sembla denotar, no voldran estimar-nos, cuidar-nos i protegir-nos i, com nens petits, no ens podem valdre sols, és a dir, ens moriríem. Però podria ser, per exemple, que la mala sensació en el nostre cos realment provingui d’un trauma que el nostre avi va patir a la guerra, que la nostre mare hagi fet tot lo possible per sobreposar-se a les sensacions que es van instal·lar en el seu cos a través del contacte i la interacció amb el seu pare i que les hagi transmès a nosaltres per la mateixa via.

Quan fem servir la tensió física dels nostres músculs per parar el flux de sensacions que ens semblen indesitjables i aquesta tensió es torna habitual, aquelles sensacions indesitjables romanen al cos, per sota el llindar de consciència, com una amenaça continua i irrompen quan les nostres defenses baixen. Ocupen un espai al cos, emeten una ressonància i s’activen en reacció a estímuls que s’assemblen a les condicions sota les quals van aparèixer inicialment. Així contribueixen a crear i recrear situacions en les quals aquesta mena de sensació ve al cas; fins i tot si les condicions inicials pertanyien a la vida d’un avantpassat, deixaren el seu rastre al nostre cos, transmès a través del contacte, el material genètic o les dinàmiques en el camp de força de la família.

La tensió aïlla les parts del cos i de la psique ocupades per aquestes sensacions i les aparta de la resta de la nostra personalitat. D’aquesta manera no poden participar en el desenvolupament de les habilitats adultes. Romanen ancorades en el grau de desenvolupament que teníem quan vam començar a apartar les sensacions que hi guardem.

Carl Gustav Jung anomenava aquelles parts aïllades complexos autònoms de la psique. Quan algun esdeveniment activa un complex autònom, aquest eclipsa les capacitats de funcionament adult com una possessió o un embruix. Sota el domini d’aquesta reactivitat la persona pot percebre el món només en funció del seu complex i és incapaç d’atendre a raons.

Complexos culturals

El director de la Depth Psychology Alliance James Newell descriu un complex com
...una xarxa d’idees i emocions que poden haver segut oblidades o que simplement eren massa complicades per haver segut processades en un estat de desenvolupament més temprà. Però l’energia continguda en aquests complexos continua funcionant de forma autònoma, trastornant els nostres plans, per més be que les hàgim elaborats, independentment de les nostres intencions conscients.  (Newell, 2018).

No només persones sinó també cultures poden caure sota el domini de complexos autònoms. (Kimbles, 2000) Sovint els inicis de la formació d’un complex estan relacionades amb un trauma subjacent. (Newell, 2018) Per ara, la recerca de l’estrès posttraumàtic principalment s’ha concentrat en  les víctimes de violència i d’altres conductes moralment repugnants i també en els que en son testimonis. Però els símptomes debilitants de l’estrès posttraumàtic també s’observen en les persones que cometen actes violents, fins i tot si ho fan sota l’emparança de la legalitat i en defensa d’ella (MacNair, 2005). 

L’idea fixa de l’estat espanyol de la unitat d’Espanya és un exemple d’un complex autònom cultural. Apart de la despesa econòmica, la sang vessada, les vides truncades, la desertificació i erosió de les terres, un dels costos més devastadors de la violència perpetrada per imposar aquesta idea als pobles que tenen una idea diferent és la desconnexió de les persones del seu propi ésser interior. Incapaços de connectar amb ells mateixos no poden connectar tampoc amb els altres ni amb la força creadora de la vida. 

Una part de la psique col·lectiva espanyola és captiva a la xarxa de les idees i emocions dels responsables  del vessament de sang i del patiment humà que la seva voluntat d’imposar-la a qualsevol preu va causar i roman encallada en l’estadi de desenvolupament d’aquella era. Independentment de la actual intenció conscient declarada de funcionar com un estat de dret democràtic, el complex eclipsa les capacitats necessàries per funcionar com tal. Les institucions i amplis sectors de la població espanyoles estan atrapades en aquesta xarxa, perquè les idees i emocions no van poder ser processades en el moment del suposat origen d’Espanya perquè fer-lo hauria qüestionat el mite de la superioritat cristiana. L’energia d’aquestes idees i emocions  continua funcionant de forma autònoma i trastorna la convivència democràtica. El cop d’estat de les forces rebels sota el comandament del general Franco i el règim imposat per ell és un exemple de plena activació d’aquest complex cultural amb efectes que s’estenen fins a la actualitat.

Per despertar de la possessió i recuperar l’equilibri intern personal i col·lectiu  és imprescindible reconèixer les idees i emocions d’aquesta xarxa com el que són, resultat de les aspiracions d’unes persones afamades de poder per compensar la desconnexió del seu propi ésser causada pel trauma induït pels actes perpetrats per ells mateixos. Entendre les idees i emocions en els contextos on van originar ajuda al sistema nerviós a posar-se al dia de la realitat del moment present.

Un món interconnectat i interrelacionat

La realitat és (i era) que vivim en un món interconnectat i interrelacionat a tots els nivells on els conceptes que donen superioritat a uns damunt d’altres no tenen cabuda. La unitat d’Espanya no es pot assolir ni defensar, ni amb armes ni amb tribunals, perquè no és més que una idea, un desig d’uns quants que xoca amb el dret d’uns altres de voler una altra cosa. Realment no existeix. L’ús de la violència per imposar la voluntat d’uns als altres pot funcionar durant un temps perquè inspira por. Però la por paralitza el desenvolupament humà de tots plegats: de les víctimes, dels perpetradors, dels testimonis que miren sense poder fer res per impedir la violència i dels que miren a una altra banda per no veure-la.

Per poder actuar amb responsabilitat necessitem una percepció clara de la realitat del que som com éssers vius, com persona individual, com membres dels col·lectius als quals pertanyem, del nostre entorn immediat i estens, i de les relacions entre tot plegat. La primera part del nostre sistema nerviós que es desenvolupa, un cop que hem arribat en aquest món, regula les percepcions sensorials. Les estructures que permeten la consciència d’existir com individu, com un “jo”, es creen més tard, sota la influència de les experiències sensorials dels primers temps.

El coneixement de bo i dolent que ens expulsa de l’estat paradisíac dels temps de fusió amb tot plegat, pròpia de la fase inicial de la vida, ens fa identificar-nos amb les formes d’ocupar l’espai i moure’ns a la vida que hem creat amb la tensió dels nostres músculs per evitar les sensacions dolentes i per esforçar-nos a obtenir-ne de bones. Però el que és bo des d’una perspectiva, des d’un punt de vista diferent, pot ser dolent i viceversa.

Les sensacions que ens fan por, ens fan mal o ens semblen indesitjables per alguna altra raó poden transmetre informació que pot tenir una importància vital. Apartar-les de la nostra consciència pot exposar-nos a energies o situacions que poden posar en perill la nostra supervivència. De la consciència de bo i dolent es deriven dos moviments: el de acostar-nos i el de allunyar-nos o separar-nos, l’atracció, l’afinitat, l’amor per una banda i el rebuig i la por per l’altra. El rebuig i la por compleixen una funció important per protegir la nostra integritat física i psíquica i la nostra vida; però només el moviment d’acostar-nos, l’afinitat, l’atracció, l’amor facilita el desenvolupament de la vida en les múltiples formes d’expressió de la complexitat i diversitat que la fan rica i capaç de fer front a tota mena de situacions de forma creativa sense por. Acostar-nos internament a les sensacions que transcorren en el cos, encara que fessin por, pot revelar aspectes de la nostra història que poden curar ferides antigues, restablir vincles trencats i obrir vies per on poden fluir l’amor i la comprensió.

Aprendre a reconèixer sensacions

La reactivitat dels patrons de tensió habitual basats en el rebuig, en la por, en l’afany de poder i el desig de sentir-se estimades aïllen a les persones en la seva ignorància del fet que, quan aparten de la seva experiència conscient els aspectes del seus propi ésser que consideren intolerables, elles mateixes creen separació. Així, la negació de l’estat espanyol de reconèixer el dret d’autodeterminació del poble català, per exemple, crea la separació que tant l’espanta i tanta ràbia li fa.

Com l’ombra del que no podem veure al nostre interior es projecta damunt l’entorn, és possible reconèixer-la a través de les sensacions relacionades amb emocions intenses que determinades persones, actituds o situacions ens desperten. Enlloc de deixar-nos portar per la reactivitat, podem aprofitar la intensitat del que sentim per veure’ns a nosaltres mateixos reflectits dins el mirall de la situació. Per poder fer això es indispensable aprendre a reconèixer les sensacions que transcorren al nostre interior. Només així podrem discernir les sensacions que ens informen d’estats que requereixen una resposta de les que ens mantenen en la reactivitat d’automatismes que resulten destructius. Encara que en un temps passat hagin servit per apartar de la nostra consciència coses que aleshores no érem capaços de tolerar, per restaurar l’equilibri intern és imprescindible anar més enllà d’aquests automatismes.

La por a les sensacions que en aquell temps vam apartar de l’experiència conscient ens manté en la reactivitat a la situació del passat. L’amor a la vida ens dona el valor d’afrontar la por de reconèixer-les. Potser en sentir-les ens adonem que cal renunciar a alguns privilegis, però les interrelacions i interconnexions amb la meravellosa immensitat del món són infinitament més riques, interessants i satisfactòries que qualsevol privilegi que es pugui haver obtingut a costa d’altres. En tot cas, sentir-les ens obra una via per convertir el cercle viciós del trauma multi-generacional en espiral d’aprenentatge.

© Brigitte Hansmann, practicant de DFA reconeixement de patrons somàtics i analista de patrons arquetípics

Kimbles, S. (2000). The Cultural Complex and the Myth of Invisibility. In Singer, T. Ed. The Vision Thing: Myth, Politics and Psyche in the World. New York, NY: Routledge.

MacNair, R. (2005). Perpetration-Induced Traumatic Stress: The Psychological Consequences of Killing. Bloomington, IN: Authors Choice.

Newell, J. (2018), The Archetypal Roots of Multi-Generational Trauma in the Americas,  http://www.depthpsychologyalliance.com/profiles/blogs/roots-of-cultural-chaos , (24 de octubre 2018)

Wilson, D. (1984), Pit River Nation: A Call for Native Unity, Akwesasne Notes, Mohawk Nation, via Rooseveltown, NY

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Cercle viciós o espiral d’aprenentatge – Traumes multi-generacionals11 de setembre, 1 d’octubre, 12 d’octubre
Part 1: 11 de setembre

Cercle viciós o espiral d’aprenentatge – Traumes multi-generacionals11 de setembre, 1 d’octubre, 12 d’octubre
Part 2: 1 d’octubre

jueves, 11 de octubre de 2018

Círculo vicioso o espiral de aprendizaje – Traumas multi-generacionales - Una trilogía: 11 de septiembre, 1 de octubre, 12 de octubre

Parte 2: 1 de octubre


Mientras el trauma nos deja mudos, el camino de salida está pavimentado con palabras, recopiladas cuidadosamente, pieza por pieza, hasta que la historia entera puede ser revelada. Bessel van der Kolk, The Body Keeps the Score

Las palabras que revelan la verdad pueden curar

Las palabras pueden curar, pero también pueden herir. Las palabras pueden revelar la verdad y también pueden ocultarla. Solo las palabras que revelan la verdad tienen el poder de curar el trauma y de restablecer la vinculación con uno mismo y con los demás que quedó interrumpida por las reacciones de defensa frente al trauma. La falsedad crea separación. Quien esconde la verdad no puede tener relaciones humanas significativas más allá de la falsedad.

Se separa de los demás y se queda sola no solo la persona que oculta la verdad de forma intencionada para obtener ventajas a través de la mentira, sino también la que lo hace sin darse cuenta de ello, porque en un momento dado de su vida la realidad de algo fue intolerable y su sistema lo ocultó de forma automática tras muros de tensión para poder mantener su integridad física y psíquica y para poder sobrevivir. Estas personas pierden el contacto consigo mismas, atrapadas en la reacción de defensa frente al impacto traumático, separadas de su entorno, hasta que restauren el equilibro interior reconociendo la verdad de lo que pasó, de lo que hizo o no hizo, y, si hace falta, haga pasos o permita movimientos que puedan llevar el trauma a una resolución.

Sin este equilibrio nos acostumbramos a una vida en la superficie, sin profundidad. Parece como si lo que vemos y sentimos a través del filtro de la reacción de defensa al trauma fuera la realidad. Intentamos compensar la insatisfacción constante causada por la ausencia de relaciones humanas significativas de diversas maneras, en la mayoría de casos adicciones de algún tipo u otro, a sustancias como las drogas legales e ilegales, medicamentos, alcohol, tabaco, comida, azúcar y las hormonas del estrés adrenalina y cortisol, etc., o a procesos o actividades como por ejemplo el trabajo, el sexo, los deportes, el control, las compras, el poder, ver la tele, etc. No queremos sentir, porque nos aterran las sensaciones relacionadas con el vacío interior, la carencia de vinculación profunda y las imágenes y los recuerdos de experiencias que no logramos recordar ni olvidar, que afloran cuando nos relajamos. También la violencia es una reacción al trauma y expresa impotencia e incapacidad para establecer vínculos significativos con uno mismo y con el entorno.

Las sensaciones relacionadas con la experiencia traumática quedan aisladas, comprimidas en un espacio reducido en el cuerpo que mantenemos fuera de nuestra experiencia consciente con la tensión de nuestros músculos. La tensión se configura como un patrón de tensión habitual y se convierte en un mecanismo automático, inconsciente. Así podemos seguir adelante e incluso  desarrollar una vida que parece exitosa, aunque por dentro siempre domina la sensación de que no es suficiente. Por más riqueza y éxitos que acumulemos, siempre hay algo que falta. Lo que falta es la satisfacción de la vinculación profunda con la vida.

Una persona traumatizada es altamente sensible frente a estímulos que aparentemente pueden parecer inocuos e insignificantes. Un olor, una mirada, un gesto, una palabra pueden activar las defensas que le han permitido sobrevivir la experiencia traumática. Entonces los mecanismos automáticos del patrón de defensa toman posesión de la persona. Las sensaciones rebasan el espacio reducido donde las guardaba alejadas de la experiencia consciente y la inundan; pierde el control no solo de lo que hace sino también de lo que piensa, ve y siente. Pierde de vista la realidad del momento presente y el contacto con el entorno que había logrado construir en la superficie, por encima de la carencia de vinculación profunda. La dinámica que se activa transporta a esta persona a la situación que la traumatizó, justo un momento antes del impacto de lo peor del trauma.

Encontrar las palabras idóneas

Todo el sistema de la persona traumatizada está orientado hacia la acción, incluso en épocas de calma. Aunque está altamente sensible, su percepción sensorial es poco desarrollada, limitada principalmente a la distinción entre bueno y malo, agradable desagradable, deseable indeseable. Las funciones de diferenciación y discernimiento permanecen en este nivel primitivo que activa los mecanismos automáticos de defensa frente a estímulos indeseables y les impide el acceso a las funciones más evolucionadas de análisis y comprensión racional. De este modo no es posible metabolizar la experiencia traumática para restaurar el equilibrio interior y la persona permanece atrapada en el círculo vicioso del trauma.

Para poder salir de ahí, antes que nada, es imprescindible desarrollar las capacidades de percepción sensorial. La información que entra al organismo por los diferentes canales sensoriales es enormemente diversa y compleja. Es imposible tomar nota de todo. Y tampoco es necesario. Una pequeña región situada en un lugar central en la base de nuestro cerebro hace una preselección de datos que en un momento dado tienen una relevancia mayor en nuestra vida; por ejemplo, si la pareja se ha fracturado un brazo, de repente vemos gente con un brazo escayolado en todas partes. Pero aparte de esta preselección de datos concretos, el conjunto de la información sensorial continuamente se va traduciendo a un  lenguaje pictórico que suele aflorar por encima del umbral de la conciencia a través de sueños, fantasías y ensoñaciones. Las imágenes que aparecen expresan aspectos de la propia conciencia, del inconsciente personal o del inconsciente colectivo. 

También las figuras generadas por la relación entre el cuerpo, el suelo y el espacio alrededor y las diferentes cualidades de los movimientos respiratorios abren un acceso al fondo de imágenes de ese lenguaje pictórico. En sí, estas relaciones y movimientos configuran imágenes. Con los referentes objetivos de las coordinadas del campo gravitatorio de la Tierra, la horizontal y la vertical, es posible ver, por ejemplo, si una persona aleja su corazón de lo que hay delante de ella, a la vez que tira la cabeza hacia delante, quizás avanza con los ojos hasta tal punto que casi se salen de sus órbitas. Esta persona se distancia emocionalmente de su entorno y se acerca a lo que ha dejado atrás (el pasado). Al mantener su cuerpo en esta forma pone un gran peso sobre su corazón que tiende a aplastarlo y a interferir con su libertad de movimiento. Con los ojos se esfuerza por alcanzar lo que ve delante de ella, aunque el segmento más grande de su cuerpo va en la dirección opuesta. La cabeza y el corazón están en conflicto y las tripas están en tensión. Lo que esta persona siente es muy diferente del que siente otra cuyo corazón está en línea con sus piernas, que pueden dar los pasos necesarios para llevarla a dónde quiere ir. Si el corazón y las piernas están en línea con la cabeza, la cabeza, el corazón y las vísceras van a la una. Entonces, los ojos pueden flotar en sus órbitas, recibir las imágenes de lo que la persona tiene delante e informar a los diferentes centros involucrados en la toma de decisiones, sin trabas en el flujo de información entre la gran central del sentir emocional, la gran central de procesamiento de los soportes vitales y la gran central de computación del conjunto.  Según la forma en la que la persona ocupa su espacio en relación con las coordenadas del campo gravitatorio, apenas tiene espacio para respirar el mínimo imprescindibles para sobrevivir, o puede respirar libremente para abastecerse tranquila y holgadamente de la abundancia de energía disponible en su entorno. La primera está constantemente cansada, se siente superada por los requerimientos de la vida e insatisfecha porque no puede cubrir sus necesidades, la segunda se relaciona con su entorno en todos los niveles, encuentra lo que necesita y disfruta de poder aportar al conjunto aquello que le proporciona una vida rica e interesante.

Cuando se aprende a observar los diferentes tipos de imágenes, revelan toda la información que necesita ser metabolizada para poder asimilar lo que tiene una utilidad para el sistema, para descartar lo que no la tiene o es nocivo, y para desarrollar una relación óptima con el entorno. El médico y psicólogo Peter A. Levine da el ejemplo de un par de cachorros de leopardo que se salvaron del ataque de una leona. Jugando van repitiendo lo que les permitió huir y salir ilesos del ataque durante días. Aparte de ensayar los movimientos y perfeccionarlos, durante sus juegos también eliminan de su sistema las hormonas de estrés y las cargas energéticas relacionadas con el susto y la huida. (Curar el trauma, Ed. Urano) De este modo, cuando sea necesario, tienen a su disposición el recurso que les salvó la vida en un momento dado. Pero en el día a día no domina su vida.

También el psiquiatra Bessel van der Kolk insiste en la importancia de integrar no solamente los recuerdos de la situación traumática sino también de reconocer los mecanismos de defensa que desarrollamos.
…una tarea central en la recuperación del trauma es el aprender a vivir con los recuerdos del pasado sin quedarse abrumado por ellos en el presente. Pero la mayoría de los supervivientes, incluyendo los que funcionan bien –y hasta de forma brillante- en algunos aspectos de su vida, se ven confrontados con otro desafío, incluso mayor, el de reconfigurar un sistema cerebral/mental que se había construido para vérselas con lo peor. Del mismo modo que tenemos que volver a visitar los recuerdos traumáticos para poder integrarlos, necesitamos volver a visitar las partes de nosotros mismos que desarrollaron los hábitos de defensa que nos ayudaron a sobrevivir. Bessel van der Kolk, The Body Keeps the Score

Fechas señaladas

Los traumas colectivos como las causadas por catástrofes naturales, ataques terroristas, guerras y regímenes totalitarios afectan no solamente las personas individualmente sino también a la sociedad en conjunto. Las palabras que pueden curar las heridas pueden ser muy diferentes de persona en persona. Pero no hay nadie que no esté afectado y no tenga que metabolizar el impacto traumático de la experiencia de un modo u otro. Los actos colectivos pueden ofrecer una oportunidad de visitar los recuerdos traumáticos y las partes de cada uno que hayan desarrollado los hábitos de defensa que le ayudaron a sobrevivir. Esta clase de actos cumplen una función importante en la restauración del equilibrio interno no solo de las víctimas, los perpetradores y los testigos individuales, sino también de la sociedad en conjunto, creando bases para mejorar la convivencia de la población y fomentar la cohesión social.

La fecha del 1 de octubre del referéndum para la autodeterminación del pueblo catalán fue una elección excelente para crear una oportunidad de restaurar el equilibrio interno después de una experiencia traumática prolongada. Tal día como aquel, ochenta y un año antes, el comandante supremo de las fuerzas rebeldes contra el gobierno democrático de la república española se exaltó como “Jefe de Estado”, con la ayuda militar de los regímenes totalitarios de Alemania e Italia, pocos meses después de declarar el estado de guerra al fracasar el intento de golpe de estado dirigido por una junta militar. No podía haber mejor fecha para el ejercicio de los derecho democráticos garantizados por el estado de derecho que el 1 de octubre de 1936 fue derrocado de forma violenta.

El 1 de octubre de 2017 abrió un escenario en el que se ponen de manifiesto las diferencias en el grado de restauración del equilibrio interior de las sociedades catalana y española después del supuesto fin del régimen totalitario al morir el dictador y del establecimiento del orden constitucional de un estado de derecho, plagado de contradicciones.  También los actores internaciones se posicionan y muestran aspectos de la sombra de su conciencia que seguramente habrían preferido mantener ocultos.

La cualidad integradora de la cultura catalana la ha mantenido viva a pesar de los muchos intentos de “españolizarla”. Paso a paso, la sociedad catalana va haciendo el trabajo de restaurar su equilibrio interior.

En cambio, la culpa de la monarquía española acumulada a lo largo de siglos, renovada e incrementada por los años del régimen franquista, por la violencia policial del día 1 de octubre, por las posteriores declaraciones del rey el día 3 de octubre de 2017 y por la persecución judicial del gobierno catalán y de los líderes sociales, continua traumatizando la sociedad española. El peso de la culpa la abruma. Aturde a quienes la ven pero se sienten impotentes frente a la violencia de quienes quieren ocultarla.

En vez de cumplir con su función de ordenar la vida pública para el bien común, los poderes del estado español continúan utilizando su posición para intentar obtener y salvaguardar privilegios a costa de la población general, tal como lo vienen haciendo desde hace siglos. En vez de escuchar a la voz del pueblo, activan sus defensas con violencia policial y judicial, incitando a las masas españolas a la violencia, con falsedades en los medios de comunicación, con provocaciones para suscitar una reacción violenta de la población catalana y con trampas y engaños. Mientras hablaba de la manifestación delante del parlamento de Catalunya el 1 de octubre 2018, la tele española Antena 3 mostró imágenes de una manifestación violenta en la entrada al parlamento de Ucrania. Lo que dijo no tuvo nada que ver con los sucesos que realmente tuvieron lugar.

Si la sociedad española tuviera información verídica, estaría perfectamente preparada para emprender el trabajo de restaurar el equilibrio interior. Reconocer la parte proporcional de la culpa colectiva, ciertamente, no es de lo más agradable, pero es muy liberador. Desde la sombra del inconsciente amenaza con dimensiones aterradoras. En cambio, si se examina a la luz de la conciencia revela causas, condiciones, efectos, que permiten entender a nuestros predecesores, a nosotros mismos, a nuestros coetáneos, aprender de los errores para no volver repetirlos y a reparar los daños causados en la medida de lo posible.

Esto sí, los que tienen la culpa de actos cometidos por ellos mismos deben afrontar las consecuencias de lo que hicieron, aunque lo hayan hecho bajo la influencia inconsciente de un trauma heredado o una culpa heredada. Cuanto más una persona intente negar su culpa, tarde o temprano se manifiesta de un modo u otro. Quien no afronta su responsabilidad la deja con recargo para sus herederos. Acusar a alguien de un delito que no ha cometido para evadir la propia responsabilidad es delito. Cumplir el mandato político para el cual un gobernante fue elegido por el pueblo no es delito. Impedir el cumplimiento de este mandato sí que lo es, sobre todo si se hace con violencia!

En algún momento, el gobierno alemán pidió perdón por haber entregado al President Companys a la policía española y por haber bombardeado a Guernica. Pero no recuerdo haber oído nunca que alguien haya reconocido la culpa de la ayuda alemana que fue instrumental para la exaltación del comandante supremo de las fuerzas rebeldes como “Jefe de Estado” el día 1 de octubre de 1936. Quien proporcionó esa ayuda eludió sus responsabilidades suicidándose, sus colaboradores fueron condenados por sus crímenes por tribunales internacionales. Quizás ya sea hora de que Alemania pida disculpas al pueblo español. Semejante reconocimiento ayudaría a reparar los daños causados y a identificar los seguidores y herederos de las fuerzas rebeldes contra el orden democrático que actualmente ocupan cargos de poder en la monarquía española para que afronten la culpa de la que son portadores.

Como alemana soy portadora de la parte proporcional de la culpa colectiva de todos los alemanes, aunque haya nacido diez años después de que aquel criminal se suicidara. Las cicatrices de los daños que causó son visibles en todas partes, igual que las de los daños causados por su compañero español, el comandante supremo de las fuerzas rebeldes exaltado como “Jefe de Estado”. Muchas heridas aun necesitan curas.

Un paso importante para procurarles los cuidados necesarios sería que los portadores de la culpa la reconozcan, aunque no la hayan incurrido personalmente y nada más la hayan heredado. Pero no es necesario esperar a que esas personas reúnan el valor y la integridad necesarios para hacerlo. Los testigos, las víctimas y sus herederos también están bajo los efectos del estrés postraumático y necesitan restaurar su equilibrio interior. A medida que nos proporcionemos las curas que nos ayuden a recuperarnos, paso a paso, podemos avanzar hacia una buena convivencia en paz y una sociedad cohesionada, donde también los herederos de los perpetradores pueden encontrar formas saludables de participar.

© Brigitte Hansmann, practicante de DFA reconocimiento de patrones somáticos y analista de patrones arquetípicos

www.dfa-europa.com

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